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Aburren, cansan, no se modernizan, SIEMPRE LA MISMA HISTORIA

No hay peor fracaso que aquel donde no se aprende nada. No hay peor fracaso que buscar algo distinto haciendo siempre lo mismo. La añeja CGT, olor a naftalina, usa la misma metodología que hace 40 años, con líderes añosos, y con lemas de la década del 70, cuando la mayoría de los votantes y trabajadores no habían nacido.

Los que dirigen la descreída CGT, más que líderes son “patrón de estancia” donde más que persuadir o convencer a los trabajadores, los “compran” u “obligan” a participar de la comparsa, llamada movilización.

Todo comienza con la “apretada” del delegado gremial, en cada empresa, a los empleados para que participen de la marcha. La hacen en horario laboral, porque un domingo no va ni la madre. Le ponen los populares “bondis”, les dan pecheras, gorras, y un apretado de mortadela. En el lugar de la concentración, les toman asistencia, les entregan las pancartas y aparecen los infaltables “músicos” de la movilización: bombos, bombitos, clarinetes y comienza “la fiesta”.

Luego viene el acto, en escenarios fastuosos con sonidos que cualquier teatro envidiaría. Todo pagado “con la tuya”. Se suben los “gordos”, que llegan en sus poderosos autos y rodeados de “guardaespaldas”. Y comienzan los discursos que son una copia fiel que los mismos que se decían cuando mi abuela iba a la primaria: “La patria no se vende”. “Al que se ponga en frente de los trabajadores lo vamos a enfrentar”. “Fuera el imperialismo yankee”. “La marcha debe servir para reagrupar a los sectores del campo nacional y popular“. “El pueblo trabajador en la calle jamás será vencido”, y bla, bla, bla.

La Confederación General del Trabajo (CGT) llevará a cabo este miércoles 1 de mayo una movilización en el Día del Trabajador, a pocos días del segundo paro general desde el comienzo de la presidencia de Javier Milei, convocado para el 9 de mayo.

El gremialismo existe en todo el mundo, pero aggiornado, modernizado, de acuerdo a los tiempos en que se viven.

Mientras existan los mismos “gordos” de hace 40 años, con las ideas anacrónicas que no mejoraron en nada la vida del trabajador, el destino de la CGT es consumirse, lentamente, como vela en el viento.

Es hora de una profunda renovación sindical. Gente joven con ideas revolucionarias, con un discurso donde el trabajador se sienta, verdaderamente, representado. Que tengan mandatos acotados y rendición de cuentas transparentes por ejemplo.

Falta mucho para una depuración de los añosos “Jefes” pero algo está empezando a cambiar.

TICHO para Sin Codigo Tucumán

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