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El “gatito” fue capturado y luego liberado. No hubo que lamentar víctimas

Juan Nepomuceno Fernández es un pueblo rural tranquilo, cuya población no es mucho mayor a los 3000 habitantes. Perteneciente al partido bonaerense de Necochea y ubicado a unos 100 kilómetros de Tandil, la vida transcurre serena. Sin embargo, el simple hecho de buscar los ingredientes para preparar la comida, puede convertirse en un verdadero susto. El lunes, una mujer salió al patio de su casa, donde tenía las papas que utilizaría para el almuerzo, y lo que encontró fue a un puma recostado entre su auto y la pared, observándola y en alerta.

Ana María Suárez, la protagonista del susto, se armó de tranquilidad para volver sobre sus pasos, volver a cerrar la puerta y llamar al veterinario: “Vení enseguida, tengo un puma en mi casa”.

Siguiendo el protocolo, el veterinario alertó a la policía, a los bomberos y a la Dirección de Guardaparques municipal, quienes procedieron a organizar el operativo. Entre el lugar en el que quedó confinado el puma y la puerta que ahora mantenía cerrada la mujer, había menos de medio metro de distancia. Estiman que el puma, que retozaba cómodamente en el patio, pesa unos 80 kilos.

Ellos fueron quienes sedaron al animal para luego ubicarlo en un cubil de madera acolchado.

Más tarde, tras el salvataje exitoso, llegó la etapa final del trabajo. Se procedió al traslado del animal hacia las sierras de Tandil, donde fue liberado. Mientras tanto, el misterio de cómo llegó al patio de Ana María sigue sin ser resuelto por los vecinos de Juan N. Fernández.

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