Al Gobierno provincial y concejales de la Capital tucumana: la prohibición de UBER no es el camino correcto, escuchen a la gente alguna vez

Es fácil legislar y decretar desde sus cómodos despachos y moviéndose en sus 4×4 con chofer. Usen el transporte público, subanse a un taxi y sean empáticos con la sociedad

En un mercado libre, la oferta y la demanda es la que manda. No se trata de prohibir o hundir nada ni a nadie. Todos deberían tener las mismas posibilidades de competir y, en definitiva, la sociedad la que debería elegir cómo movilizarse.

Ya se comentó en otra columna de opinión que el transporte público está destruido en Tucumán, y dicho sea de paso, para nada barato.

La aplicación UBER presenta normas de seguridad que al ciudadano lo deja tranquilo. Además, son autos nuevos, limpios, choferes educados y también limpios. EL taxi presenta autos destruidos, sucios y con choferes que dejan mucho que desear. En algunas oportunidades, algún conductor de taxi fue protagonista de algún tipo de asalto a algún pasajero.

El Gobierno provincial y los concejales capitalinos deberían sentarse a buscar una solución que sea favorable para todos y garantizar la libertad de trabajo.

Prohibir y que todo siga igual es una decisión destinada al fracaso y que, además, suma el malhumor de la sociedad que ya está al límite de la explosión.

Concejales: sientense a trabajar, a planificar, a ayudar al trabajador. Trabajen para que la gente está bien que para eso los votaron.

De nuevo, con taxis destruidos y colectivos destruidos, la gente seguirá eligiendo UBER a pesar de la prohibición.

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