Tucumán: un cuerpo escondido en un tanque de agua y cinco sospechosos

A un año del misterioso crimen de Gabriela Picciuto

Durante el mediodía del 12 de mayo de 2023, el macabro hallazgo de un albañil que remodelaba una casa en Chacabuco al 59, en la capital tucumana, puso al descubierto una macabra trama. El hombre rastreó un olor nauseabundo que salía del tanque de agua y se topó con el cuerpo de Gabriela Picciuto en un avanzado estado de descomposición. A un año del crimen, hay cinco sospechosos: su ex marido, tres vecinos y su último novio, que estuvo prófugo varias semanas y cuya declaración ante la Justicia complicó su situación procesal por incongruencias.

El cadáver estaba en un avanzado estado de descomposición, lo que hizo que en un principio se dificultara saber si se trataba de una mujer o de un hombre. La autopsia confirmó que la víctima sufrió una “muerte violenta”. La atacaron con un fuerte golpe fuerte en la cabeza y habría estado ahí al menos dos meses antes de que la encontraran.

Hasta el momento, las múltiples pericias que se realizaron no lograron esclarecer los hechos y se vuelve una frustración para la familia de la víctima que no logra obtener justicia.

“Se hizo de todo, rastrillajes, pruebas y análisis de las llamadas, pero nada arrojó una prueba concreta. Tenemos mucha impotencia porque nos resultan muy tristes los resultados de la investigación”, dijo Gonzalo De la Vega, abogado de la querella. Son cinco las personas que están acusadas de haber participado en el crimen de Gabriela Picciuto:

  • Sofía Alejandra Di Cianni: fue la primera sospechosa en la causa. La joven de 22 años quedó imputada por homicidio luego de que los investigadores encontraran en su domicilio el documento de la víctima y una tarjeta. Durante su indagatoria, la acusada negó los hechos, pero dijo que quería aportar datos. Sin embargo, hasta el momento no brindó más declaraciones y se le otorgó la prisión preventiva domiciliaria. Fuentes cercanas a la causa indicaron que es la menos complicada en el caso.
  • José Luis Fumero: se trata del ex esposo de la mujer de 48 años y copropietario de la casa. Aunque no se encontró nada concreto en su celular, los investigadores se guiaron en el vínculo conflictivo y violento que tuvieron como pareja. Fue fundamental el testimonio de su hija para conocer el contexto en el que habían vivido muchos años y por los que perdieron la tenencia de Florencia. A eso, se le sumó un móvil económico: la venta de la vivienda en la que vivía Picciuto. Está con prisión preventiva domiciliaria.
  • Alfredo Rodolfo Socci y Natalia Liberman: una pareja que residía en el inmueble donde fue hallado el cadáver. Tanto para la Fiscalía como para la querella, ayudaron a Salomón a ocultar el cuerpo e información vital. Ambos permanecen con prisión preventiva domiciliaria.
  • Facundo Salomón: es un joven artista que pintaba murales en la zona. Comenzó una relación amorosa con Picciuto pocos meses antes del asesinato. Aunque intentaron ubicarlo para citarlo a declarar, se fugó y lo detuvieron en junio del año pasado. Hubo incongruencias en su testimonio y permanece preso en una comisaría, siendo el más complicado de los cinco.

El trabajo de la Fiscalía no es sencillo: al no contar con ninguna prueba que incrimine directamente a ninguno de los sospechosos, tiene dos caminos para elevar el caso a Juicio. Por un lado, acusar solo a Salomón, por las contradicciones en su testimonio, y dejar sujeto a la investigación al resto de los acusados. La otra opción es dictar el sobreseimiento de todos los señalados, algo a lo que De la Vega se opondría.

“Se dictó como causa compleja, con lo cual, el fiscal tiene hasta dos años para investigar e intentar conseguir más pruebas que pueda sostener contra estos sospechosos. Todavía resta un año en el que se puede encontrar algo más”, agregó el letrado y planteó que los elementos más fuertes son contra Salomón.

En su declaración, el artista aseguró que no eran novios y aclaró que su relación era “ocasional”. Dijo, además, que él no tenía nada que ver con el crimen porque se había ido de Tucumán a principios de marzo. Sin embargo, los registros de su celular lo ubicaban en el sur de la provincia durante los días previos al hecho.

La familia de Picciuto cree que hubo cómplices: “Estamos convencidos de que no lo hizo solo. Subir un cuerpo en peso muerto es muy difícil y más con gente que vivía en el mismo condominio al momento del crimen”.

El móvil del crimen, para el abogado, recae en la propiedad de Chacabuco 59: se trataba de un condominio que pertenecía 50% a la víctima y 50% a Fumero, su ex pareja. Allí no solo vivía Gabriela, sino que se había dividido en pequeños departamentos que se alquilaban como viviendas o para comercios. En esa línea, el entorno coincidió en que la víctima tenía un carácter difícil y manifestaron que solía tener problemas con los inquilinos.

“Mi hipótesis se basa en que mandaron a Salomón a seducir a Gabriela para convencerla de que venda su parte. El tema es que ella no quería venderla. Él no la logra convencer, algo pasó y la mató. Habría que ver quién lo mandó, pero no tengo dudas de que Socci y Liberman estaban colaborando en ocultar o en callar”, apuntó.

El sexto sospechoso fue Walter Marchese, un hombre que se dedica a la compraventa de inmuebles y que le compró a Fumero parte de la casa. Él había decidido comenzar a ejecutar refacciones en Chacabuco 59 poco tiempo antes del hallazgo del cuerpo.

Al mostrarse colaborativo y presentar papeles que constataban su coartada, dejó de ser interés en la causa. De todas formas, la semana pasada prestó declaración y brindó detalles que hoy se convierten en la última esperanza de encontrar pruebas: advirtió que en uno de los locales del condominio había una valija llena de cosas y una notebook.

Si bien, en un principio esto había sido desestimado por la investigación, la querella insistió y finalmente se le realizarán pericias para descartar cualquier elemento probatorio que permita esclarecer lo que sucedió hace un año.

“Para Marchese, no hay manera de que Socci y Liberman no hayan estado involucrados. Ellos tenían llave y compartían espacios, incluso debieron escuchar a la perra que tenía Gabriela. Ahora queda determinar qué es lo que había dentro de la maleta”, precisó el abogado, que espera que en los próximos días haya novedades al respecto.

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