Murió el actor y humorista Toti Ciliberto: así fueron sus últimas horas

Ligado para siempre a la era de oro de VideoMatch, tenía una vida de alegrías, sufrimientos y reinvenciones

Salvador “Toti” Ciliberto tenía solo 63 años. Su muerte se dio a conocer a primera hora de este martes, y golpeó fuerte al mundo del espectáculo. De manera inesperada, su corazón dijo basta y provocó un cimbronazo entre sus seres queridos

El artista falleció en el Hospital Thompson de San Martín, luego de sufrir una hemorragia interna seguida de un paro cardíaco. “Se lo iban a llevar para otro lado para hacerle unos estudios más complejos. No sé qué pasó, por qué no lo llevaron”, le contó a este medio Raúl Biaggioni, conocido como Larry de Clay, otro histórico de la troupe de VideoMatch y gran amigo de Ciliberto hasta el último momento de su vida.

“Sé que había tenido un problema intestinal hace 3 o 4 meses, se descompensó y debieron internarlo. Ayer a la tarde estaba mejor, pero en la madrugada entró en paro”, añadió el hombre de la galera, muy consternado por la partida de su amigo, a quien la noticia lo sorprendió camino a Bolívar.

Rosita Speratti, la esposa de Larry, dio más detalles de las últimas horas de Ciliberto, en las que su salud dio un vuelco inesperado. “Analía, su actual mujer, me escribió a ver si podíamos darle una mano porque Toti estaba internado en el Thompson en San Martín, y allí no tenían la aparatología necesaria para hacerle unos estudios“, expresó la mujer.

Sin embargo, la situación se complicó. “Después no sé qué pasó, que no se hizo el traslado. Hoy, cuando Raúl se levantó para viajar a Bolívar a llevar unos útiles, vi un mensaje de Analía que me decía que Toti estaba muy mal en estado crítico. Fue una noticia terrible para Raúl, no lo podía creer. A la media hora me escribe Analía, llorando, dándome la peor noticia de que había muerto Toti. La verdad, es de no creer”, lamentó la mujer.

Nacido en San Martín, hincha fanático de Chacarita Juniors, en 1992, Marcelo Tinelli lo convocó para sumarse al elenco de VideoMatch y fue el trampolín hacia la masividad. Hasta ese momento, había ejercido como profesor de educación física y había transitado la bohemia under del Parakultural.

Interpretó decenas de personajes inolvidables y llegó a conducir su propio ciclo, Adivina adivinador, donde aparecía caracterizado como el inolvidable Riquelme. Luego llegaron participaciones en películas como Vivir intentando con BandanaBrigada explosiva: misión piratajunto a Emilio Disi y Luciana Salazar, y Cuatro de copas con Federico Luppi. En la pantalla chica trabajó en recordados ciclos como Poné a Francella, La peluquería de Don Mateo y Mar de Fondo.

Treinta años después de su irrupción a la fama, le confesó a Gastón Pauls, en Seres libres el lado b, de aquella aventura en forma de adicción a la cocaína. “Uno se engaña. Creés que te ayuda a estar más pila. Hasta que te das cuenta de que te está matando”, relató sin vueltas. Encontró en la fe una salida, y en el amor de la familia y amigos, un sostén, hasta que su cuerpo dijo basta. Y de la misma manera con la que hacía reír a multitudes, las sumergió en la más profunda tristeza.

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