El concejal Carlos Ale (PJS) respondió a las críticas del Ejecutivo Municipal y sostuvo que elevar pedidos por obras, limpieza y alumbrado forma parte de sus obligaciones como representante de los vecinos de San Miguel de Tucumán
Se profundiza el cruce político entre el Departamento Ejecutivo de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y el concejal opositor Juan Carlos Ale -alfarista-, luego de que el edil presentara una respuesta formal a las observaciones realizadas por la Secretaría General del municipio.
La polémica comenzó tras una nota enviada por el secretario general municipal, Rodrigo Gómez Tortosa, en la que se cuestionaba la presentación de pedidos institucionales realizados por Ale vinculados a reclamos vecinales sobre pavimentación, alumbrado público, limpieza, desmalezamiento y distintas mejoras urbanas.
Desde el Ejecutivo municipal consideraron que esas solicitudes podrían interpretarse como una superposición de funciones o una intromisión en competencias propias de la Administración Municipal. Sin embargo, el concejal rechazó esa interpretación y defendió el rol político e institucional de los ediles.
“Defender los reclamos de los vecinos no es avasallar competencias, es cumplir con nuestro mandato”, sostuvo Ale en su respuesta formal dirigida al municipio.
El dirigente alfarista remarcó que la tarea de un concejal no se limita únicamente a sancionar ordenanzas o participar de las sesiones legislativas, sino también a canalizar inquietudes ciudadanas y exigir respuestas del Ejecutivo ante problemas cotidianos que afectan a distintos barrios de la capital tucumana.
“Un concejal no puede ser reducido a una función meramente formal o ceremonial. Tenemos el deber de recibir inquietudes, elevar reclamos comunitarios y articular respuestas”, expresó el edil en el escrito.
El intercambio dejó al descubierto una nueva tensión política dentro del Municipio capitalino, en un contexto donde la oposición busca posicionarse como canal de reclamos barriales mientras el oficialismo intenta marcar límites respecto al funcionamiento institucional y administrativo.
La discusión también reabre el debate sobre el alcance de las funciones de los concejales y el vínculo entre el Concejo Deliberante y el Departamento Ejecutivo municipal, especialmente en temas relacionados con servicios públicos y demandas vecinales.
En el plano político, el cruce suma otro capítulo a la disputa entre sectores ligados al alfarismo y la actual conducción municipal, con un tono cada vez más confrontativo en torno a la gestión de la ciudad y la representación de los problemas cotidianos de los vecinos.
