El fenómeno podría traer cambios en las lluvias y generar distintos efectos según la región, con especial atención sobre el Litoral, Buenos Aires y otras zonas del país
Durante el último mes, “El Niño” mostró un fortalecimiento que despertó la atención de los especialistas. El fenómeno climático atraviesa una etapa de intensificación y los pronósticos anticipan que podría alcanzar una magnitud poco habitual.
El informe del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), publicado el 10 de septiembre de 2026, señala que hay altas chances de que este evento tenga una fuerza no vista desde 1950.
Una de las principales señales aparece en el Océano Pacífico. Las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial oriental se ubicaron más de 3 grados por encima del promedio. En la región conocida como Niño 3.4, el aumento llegó a 1,8 grados, mientras que en Niño 1+2, frente a las costas de Ecuador y Perú, alcanzó los 3,4 grados.
El calentamiento no se limita a la superficie. La NOAA también detectó temperaturas superiores a las habituales debajo del océano, con anomalías que superaron los 10 grados en algunas zonas profundas del Pacífico ecuatorial.
Se espera un fenómeno “El Niño” de intensidad excepcional
El comportamiento del océano también está acompañado por cambios en la atmósfera. La agencia detectó vientos fuera de los valores habituales, además de un incremento de la convección y las lluvias sobre el Pacífico central y oriental. En Indonesia, en cambio, las precipitaciones se mantuvieron por debajo de lo normal.
Con este escenario, la NOAA prevé que “El Niño” continúe fortaleciéndose hasta el cierre de 2026. Para el trimestre comprendido entre octubre y diciembre, calcula un 75% de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad histórica, por encima de los episodios registrados desde 1950.
Además, la agencia estima una probabilidad superior al 90% de que “El Niño” llegue a una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno del Hemisferio Norte de 2026-2027.
Cómo puede impactar “El Niño” en Argentina
En Argentina, uno de los principales efectos asociados a “El Niño” es el aumento de las precipitaciones, sobre todo durante la primavera y el verano. De todas formas, el impacto no es igual en todo el país y algunas regiones son mucho más sensibles que otras.
Lluvias y crecidas en el Litoral y el Noreste
Las provincias del Litoral y el Noreste, como Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Santa Fe, suelen ser las más expuestas. Ahí pueden registrarse períodos de lluvias muy abundantes, incluso con precipitaciones intensas en lapsos cortos.
El exceso de agua también puede trasladarse a los principales ríos de la región. Las cuencas del Paraná, Uruguay y Paraguay pueden presentar crecidas importantes, con riesgo de inundaciones en zonas cercanas a los cursos de agua, anegamientos de campos y complicaciones para las poblaciones ubicadas en sectores bajos.
Qué puede ocurrir en Buenos Aires y la región pampeana
En Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y el sur de Santa Fe, el fenómeno también puede favorecer un período con lluvias más frecuentes e intensas. El impacto puede ser mayor cuando los suelos ya se encuentran cargados de agua o las napas están elevadas.
En esos casos, el exceso de precipitaciones puede generar anegamientos de caminos rurales y afectar distintos sectores de las ciudades, incluido el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Nieve y frío en la Patagonia y la Cordillera
Más hacia el Sur, la influencia puede verse de otra manera. En la Patagonia y la región cordillerana, “El Niño” puede favorecer nevadas más intensas durante el invierno en sectores de los Andes, lo que contribuye a una mayor acumulación de nieve.
Ese manto níveo puede ser importante para el caudal de los ríos cordilleranos durante las temporadas posteriores. En las zonas bajas de la Patagonia, en tanto, pueden darse períodos de frío más marcados.
Un efecto más variable en Cuyo y el NOA
En Cuyo y el Noroeste Argentino (NOA), la influencia del fenómeno suele ser más irregular y menos marcada que en otras regiones. Aun así, pueden presentarse tormentas fuertes y puntuales durante los meses de verano.
Una mayor intensidad del fenómeno no significa que sus efectos vayan a darse de la misma manera en todos los lugares. La propia NOAA advierte que el fortalecimiento de “El Niño” aumenta las probabilidades de que se manifiesten sus efectos climáticos, aunque estos no están garantizados y pueden variar según cada región.
La próxima actualización oficial de la NOAA está prevista para el 8 de octubre, cuando habrá nuevos datos para evaluar si sigue la tendencia de fortalecimiento.