La inversión superó los $15 mil millones y fueron utilizados fondos provinciales
El gobernador Jaldo fue claro al momento de explicar el origen de la obra. La represa es responsabilidad del Gobierno Nacional, que la concesionó a una empresa privada. Ninguno de los dos ejecutó el mantenimiento ni la reparación a tiempo. “Si algo sucedía, los perjudicados íbamos a ser los tucumanos”, afirmó.
El deterioro incluyó filtraciones y asentamiento estructural en el murallón. El ORSEP restringió el nivel de embalse: la cota máxima de 607,50 msnm fue reducida a 604 msnm —una diferencia de 3,50 metros en toda la extensión del embalse—. Las filtraciones alcanzaban 15 litros por segundo. Tras la obra, no superan los 2,50 litros por segundo.

El Gobierno provincial solicitó autorización al ORSEP para ejecutar los trabajos y acudió a la Justicia para reclamar el reintegro de los fondos invertidos. “Esa plata no es del gobernador ni del Gobierno, es de cada uno de los tucumanos”, dijo Jaldo.
El mandatario informó, además, sobre la reparación integral de la barcaza La Niña, que opera en época de mínima para bombear agua hacia San Miguel de Tucumán y municipios vecinos. “La embarcación llevaba 20 años sin mantenimiento. Tras la intervención, triplicó su caudal de bombeo”.
