Yo, Narciso: la película protagonizada por Adrián Suar y Natalia Oreiro que invita a reflexionar sobre los vínculos y la imagen personal

Abrió un debate sobre la validación, la imagen personal y las relaciones humanas en la era digital

Yo, Narciso es la película argentina más vista del año. Lo más impresionante es que logró superar los 240 mil espectadores en apenas cuatro días desde su desembarco en las carteleras de todo el territorio nacional. Con una propuesta ágil y divertida, el proyecto reúne por primera vez en la pantalla grande a Adrián Suar y Natalia Oreiro, una de las duplas más convocantes y queridas del entretenimiento local.

La película presenta la historia de Rocío Flores (Natalia Oreiro), una docente universitaria de sociología abocada a escribir un libro sobre el narcisismo moderno. Para profundizar en su objeto de estudio, decide investigarlo desde adentro e interactuar con Máximo Rey (Adrián Suar), un carismático cirujano plástico. Fingiendo ser una paciente en busca de un procedimiento estético, la investigadora ingresa en un entramado de citas donde el encanto, la obsesión por la imagen, las redes sociales y el ego masculino pondrán en jaque el control del plan original.

Sobre el trasfondo psicológico de la trama, el especialista Juan Lucas Martin explicó que la producción tiene un mérito importante: “Utiliza el lenguaje y género de la comedia para poner en conversación un fenómeno psicológico muy presente en nuestra época. A través del protagonista, aparecen rasgos que permiten al espectador acercarse al universo del narcisismo y, probablemente, reconocer determinadas dinámicas que ha visto o vivido en sus propios vínculos”.

En este sentido, Martín remarcó el valor reflexivo del film: “El cine no tiene que funcionar como un manual de diagnóstico; pero puede hacer algo igualmente muy valioso: abrir preguntas a mundos de información que uno no conoce del todo. Y esta película abre una conversación necesaria sobre el ego, la imagen, la necesidad de reconocimiento, heridas de abandono no sanadas y nuestra manera de relacionarnos con los demás en este mundo actual que vivimos. Muchas veces las redes sociales y las apariencias intentan mostrar algo que a veces no coincide con el aspecto real de cada persona”.

Y finalmente agregó lo que para él es el valor mayor valor del film: “Quizás el mayor valor psicológico de Yo, Narciso no esté en tomar a Máximo como representación exhaustiva de un diagnóstico, o del trastorno narcisista de la personalidad, porque creo no busca eso. Está en poner sobre la mesa una palabra clínica, un trastorno de la personalidad que hace sufrir al que tiene en frente, ante un fenómeno cultural muy actual. Vivimos en una época de exposición permanente, construcción de imagen, likes, estándares de belleza, búsqueda constante de aprobación e inevitable comparación. No significa que nuestra sociedad o el mundo actual tengan un trastorno narcisista colectivo. Pero sí plantea una pregunta incómoda y necesaria: ¿Qué ocurre con nuestros vínculos cuando necesitamos cada vez más ser vistos y reconocidos y cada vez somos menos capaces de ver verdaderamente al otro?”.

El psicólogo Juan Lucas Martín, encargado de este análisis, se presentará el 23 de septiembre en el teatro Lola Membrives.

Yo, Narciso continúa en cartelera en todos los cines del país, combinando risas, reflexión y una mirada crítica sobre la sociedad actual.

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