Por primera vez en mucho tiempo, los hogares argentinos registraron una caída significativa en los atrasos de pagos de préstamos y tarjetas de crédito. La morosidad pasó del 12,81% al 12,20% en septiembre, según datos anticipados por el Banco Central y un informe privado. Sin embargo, las refinanciaciones siguen creciendo y ya alcanzan los $2,9 billones
Por la redacción de SIN CODIGO TUCUMÁN
Después de un prolongado período de dificultades económicas, las familias argentinas comenzaron a mostrar una leve recuperación en su capacidad para afrontar las deudas con los bancos. La morosidad de los hogares registró en septiembre una caída significativa, interrumpiendo una tendencia de crecimiento que había encendido las alarmas en el sistema financiero.
De acuerdo con un informe de la consultora 1816, elaborado a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el porcentaje de créditos familiares en situación irregular descendió del 12,81% en agosto al 12,20% en septiembre.
La mejora, de 0,61 puntos porcentuales, también fue anticipada por el Banco Central en su último Informe de Política Monetaria.
Se trata de una señal positiva para una economía en la que numerosas familias debieron recurrir al financiamiento bancario y a las tarjetas de crédito para afrontar gastos cotidianos.
Menos familias atrasadas en sus deudas
Uno de los datos más importantes del informe es que la reducción de la morosidad no se produjo por un crecimiento del crédito, sino porque efectivamente disminuyó el saldo de los préstamos con atrasos.
Durante septiembre, el monto de las financiaciones familiares en situación irregular cayó un 4,1% en términos reales respecto de agosto. Además, la mejora fue generalizada: los 12 principales bancos que otorgan créditos a hogares registraron una reducción en sus indicadores de morosidad.
El fenómeno representa un cambio respecto de los últimos años, cuando las dificultades para pagar préstamos personales y tarjetas de crédito se habían extendido entre los consumidores.
Las familias siguen endeudadas y crecen las refinanciaciones
A pesar de la mejora, el panorama financiero de los hogares argentinos todavía presenta dificultades. El mismo informe revela que las refinanciaciones de deudas continúan aumentando y ya alcanzan aproximadamente los $2,9 billones.
Esto significa que numerosas familias están negociando con los bancos nuevas condiciones para pagar sus obligaciones, mediante extensiones de plazos, modificaciones de cuotas o cambios en las tasas de interés.
En septiembre, el saldo refinanciado representó el 3,9% del total de créditos otorgados a las familias, un nuevo máximo para este indicador.
La refinanciación permite evitar que una deuda continúe acumulando atrasos, aunque no significa que el compromiso económico haya desaparecido.
¿Por qué aumentó tanto la morosidad?
El incremento de los atrasos bancarios estuvo relacionado con distintos factores económicos. Entre ellos se destacan las elevadas tasas de interés, las dificultades para sostener el poder adquisitivo y el crecimiento del endeudamiento de los hogares.
El Banco Central también señaló que la volatilidad financiera registrada durante el período electoral de 2025 provocó un fuerte incremento de las tasas, encareciendo el costo de los préstamos. Ese escenario afectó especialmente a quienes habían tomado créditos personales o financiado consumos mediante tarjetas.
Mientras las empresas lograron reducir sus costos financieros con mayor rapidez, las familias continuaron enfrentando condiciones de financiamiento más exigentes.
Los bancos también registraron una mejora general
La morosidad del conjunto del sector privado, que incluye tanto a familias como a empresas, también descendió. El indicador general pasó del 7,75% en agosto al 7,50% en septiembre.
Sin embargo, el comportamiento fue diferente entre ambos sectores. Mientras los hogares registraron una reducción de los atrasos, la morosidad de las empresas se mantuvo prácticamente estable, alrededor del 3,8%.
Los especialistas consideran que la mejora de las familias constituye una señal alentadora, aunque advierten que todavía es necesario observar si se mantiene durante los próximos meses.
Una buena noticia, pero todavía lejos de una recuperación definitiva
Aunque los números de septiembre representan un alivio, el nivel de morosidad familiar continúa siendo elevado. En octubre de 2024, el indicador de irregularidad de los hogares era de apenas 2,5%, muy por debajo del 12,2% registrado actualmente.
Esto demuestra que las dificultades financieras acumuladas durante los últimos dos años todavía pesan sobre una parte importante de la población.
Otro aspecto que genera preocupación es el estancamiento del crédito bancario, que todavía no muestra una recuperación sostenida.
Los analistas sostienen que una reducción duradera de la morosidad dependerá de la evolución de los ingresos, las tasas de interés y la capacidad de las familias para cumplir sus compromisos sin necesidad de refinanciar permanentemente sus deudas.
Por ahora, la caída de los atrasos representa una primera señal positiva para los hogares argentinos. El desafío será transformar este alivio financiero en una recuperación sostenida del consumo y de la capacidad de pago de las familias.