Una mujer denunció públicamente que ella y sus dos hijos fueron golpeados, amenazados y trasladados contra su voluntad por un grupo de jóvenes que, según su testimonio a SIN CODIGO TUCUMÁN, serían conductores de UBER y buscaban recuperar una motocicleta robada
Por la redacción de SIN CODIGO
La denunciante sostuvo que los agresores vinculaban a su familia con el presunto autor del robo, aunque aseguró que ninguno de ellos tenía relación con el hecho. Por temor a posibles represalias, pidió mantener su identidad en reserva.
Según relató durante una entrevista con SIN CODIGO TUCUMÁN, el episodio ocurrió el 28 de septiembre último, alrededor de la 1:20 de la madrugada, cuando se encontraba durmiendo junto a sus hijos, un adolescente de 15 años y una niña de 4, en una vivienda de la zona sur de San Miguel de Tucumán.
De acuerdo con su versión, un grupo de hombres y mujeres ingresó por la fuerza al domicilio. La mujer aseguró que la sacaron de la cama tirándole del cabello y comenzaron a golpearla, mientras que su hijo adolescente también fue agredido.
Además, afirmó que fueron amenazados con un arma de fuego para que revelaran dónde se encontraba la motocicleta que el grupo intentaba recuperar.
“Yo les decía que nosotros no teníamos nada que ver, que no sabíamos dónde estaba la moto”, relató.
Golpes, amenazas y un traslado por la fuerza
La mujer sostuvo que su hijo intentó defenderla y fue arrastrado hacia la calle, donde continuaron las agresiones. Mientras tanto, aseguró que algunas de las personas que participaban del ataque amenazaban con incendiar la vivienda.
Ante esa situación, dijo que regresó al interior de la casa para buscar a su hija menor.
Siempre según el relato de la denunciante, posteriormente los tres fueron obligados a subir a un automóvil y trasladados por distintos sectores de la ciudad, entre ellos el Barrio Toledo.
Durante el recorrido, aseguró haber recibido amenazas de muerte y otras intimidaciones contra ella y sus hijos.
“Yo les suplicaba por la vida de mi hijo. Les decía que me llevaran a mí, pero que a él lo dejaran”, recordó.
La entrevistada afirmó que luego fueron trasladados hasta otro domicilio relacionado con la familia del hombre al que el grupo buscaba. Según su versión, recién fueron liberados cuando una mujer aportó información sobre la presunta ubicación de la motocicleta.
Un adolescente lesionado y una familia con miedo
Como consecuencia de las agresiones, la madre aseguró que su hijo sufrió una fractura y tuvo que recibir atención hospitalaria.
También afirmó que ella resultó herida en un brazo mientras intentaba protegerlo de una agresión con un cuchillo y sostuvo que su hija de 4 años también recibió golpes.
La mujer describió, además, el fuerte impacto emocional que atraviesa la familia después del episodio. Según contó, su hijo adolescente tiene miedo de salir de su casa y de regresar a la escuela, mientras que la niña tampoco quiere salir a la calle.
“Estamos vivos de milagro. No doy mi cara por miedo a que nos maten”, manifestó.
La denunciante también aseguró que durante el ataque se produjeron daños en la vivienda y en algunas de sus pertenencias. Además, contó que después del episodio la propietaria del inmueble que alquila le pidió que abandonara la vivienda, situación que agravó aún más el momento que atraviesa junto a sus hijos.
Cuestionamientos a la intervención policial
Durante la entrevista, la mujer también cuestionó la actuación de efectivos policiales que, según afirmó, estuvieron presentes durante parte del episodio.
Sostuvo que pidió protección para su hijo y que no recibió la respuesta que esperaba, aunque destacó que uno de los agentes sí intervino para resguardarlo.
También denunció que los agresores le quitaron su teléfono celular y lo utilizaron para comunicarse con familiares mientras ella y sus hijos permanecían retenidos.
Según explicó, realizó la denuncia durante esa misma madrugada y aseguró contar con audios, imágenes y otros elementos que podrían contribuir a identificar a las personas involucradas.
La mujer vinculó a quienes participaron del episodio con un grupo de conductores que se organizaría para recuperar vehículos robados. Esa identificación surge exclusivamente de su testimonio y, hasta el momento, no fue confirmada oficialmente ni permite establecer una vinculación institucional con la empresa UBER
Los hechos descriptos corresponden a la versión de la denunciante. Hasta el momento no se informó oficialmente sobre avances en la investigación ni se conoció públicamente la versión de las personas señaladas.
“Pido justicia para mi hijo. Que no quede impune lo que nos hicieron”, reclamó.