Tucumán tiene cada vez menos nacimientos: cayeron un 45% y el descenso es todavía mayor entre adolescentes y jóvenes

La provincia atraviesa una transformación demográfica profunda. Entre 2010 y 2024, los nacimientos en Tucumán se redujeron alrededor de un 45%, en línea con lo ocurrido a nivel nacional. El fenómeno se concentra especialmente entre las mujeres de 15 a 24 años y empieza a tener efectos que van mucho más allá de las maternidades: menos alumnos, cambios en la estructura poblacional y nuevos desafíos para las políticas públicas

Por la redacción de SIN CODIGO

Tucumán está cambiando. Y uno de los indicadores que mejor lo demuestra no aparece en las calles ni en la política, sino en las salas de parto. Cada vez nacen menos chicos.

Los últimos estudios disponibles muestran que entre 2010 y 2024 la cantidad de nacimientos en la provincia cayó aproximadamente un 45%, una reducción similar a la registrada en el conjunto de la Argentina.

El fenómeno no es coyuntural ni puede atribuirse a un solo año malo. Se trata de una tendencia sostenida que se profundizó durante la última década y que está modificando la composición demográfica de Tucumán.

Un estudio del Laboratorio de Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Tucumán agrega un dato central: la caída fue especialmente pronunciada entre las adolescentes y las mujeres jóvenes de 20 a 24 años.

De casi 800 mil nacimientos a poco más de 400 mil en el país

El caso tucumano forma parte de un cambio mucho más amplio.

Según el último Monitor de la Niñez y la Adolescencia de UNICEF Argentina, en el país se registraron 777.012 nacimientos en 2014 y apenas 413.135 en 2024.

En sólo una década, Argentina prácticamente redujo a la mitad la cantidad de bebés que nacen cada año.

La fecundidad nacional descendió además hasta 1,3 hijos por mujer, muy por debajo de los 2,1 hijos considerados necesarios para mantener estable una población a largo plazo sin considerar migraciones.

El dato adquiere una dimensión histórica: UNICEF señala que en 2024 nació en Argentina una cantidad de chicos similar a la registrada en 1948, aunque actualmente hay aproximadamente tres veces más mujeres en edad fértil.

Tucumán acompaña el derrumbe

En Tucumán, la caída acumulada entre 2010 y 2024 fue del 45%. Dentro del NOA, el descenso fue inferior al registrado en Jujuy y Salta, pero superior al observado en Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero.

La tasa general de fecundidad provincial —que relaciona los nacidos vivos con la cantidad de mujeres de entre 15 y 44 años— cayó 42 puntos entre 2010 y 2023, según el estudio elaborado por la UNT.

Y casi toda esa caída se explica por un descenso de los nacimientos dentro de los diferentes grupos de edad, no simplemente porque haya menos mujeres en edad reproductiva.

Las más jóvenes son las que más cambiaron

Aquí aparece quizás la transformación más profunda. Durante décadas, las mujeres de 20 a 24 años constituían uno de los grupos con mayor cantidad de nacimientos en Tucumán. Hoy son precisamente uno de los segmentos donde la maternidad más disminuyó.

También cayó fuertemente la fecundidad entre las adolescentes de 15 a 19 años.

La tendencia coincide con lo que ocurre a nivel nacional. Datos oficiales muestran que entre 1980 y 2020 la fecundidad descendió en todos los grupos de edad, pero la reducción más pronunciada se produjo entre los 15 y los 29 años. Entre las adolescentes de 15 a 19 años, la tasa se redujo más de un 50% sólo entre 2010 y 2020.

Esto no significa necesariamente que estén aumentando los nacimientos entre las mujeres mayores. Lo que sucede es que las edades de 25 a 34 años ganan participación relativa porque la caída entre las más jóvenes fue mucho más abrupta.

¿Por qué nacen menos chicos?

No existe una única explicación. Parte de la caída puede vincularse con un fenómeno considerado positivo desde el punto de vista sanitario y social: la reducción del embarazo adolescente, acompañada por mayor acceso a métodos anticonceptivos, educación sexual y planificación reproductiva. Tucumán venía informando descensos en esos indicadores desde mediados de la década pasada.

Pero el fenómeno va bastante más allá. UNICEF señala que también existe una postergación de la maternidad y, fundamentalmente, una disminución de la fecundidad entre los 20 y 30 años que no está siendo compensada posteriormente por un aumento suficiente de nacimientos en edades mayores.

A eso se suman transformaciones culturales profundas: mayor participación femenina en educación superior y mercado laboral, nuevas prioridades personales y profesionales, cambios en las relaciones de pareja y una decisión más frecuente de tener menos hijos o directamente no tenerlos.

También interviene la economía. El costo de la vivienda, la inestabilidad laboral, los gastos de crianza y las dificultades para compatibilizar maternidad, empleo y desarrollo profesional pueden influir en el momento en que una pareja decide tener hijos o en la cantidad que desea tener.

Sin embargo, sería incorrecto atribuir toda la caída únicamente a la crisis económica. La disminución de la natalidad es un fenómeno internacional que se observa también en países con altos niveles de ingreso.

Menos nacimientos también significa menos alumnos

La transformación ya empieza a sentirse fuera de las maternidades. Especialistas tucumanos vienen advirtiendo que la reducción del número de chicos comienza a impactar en la matrícula escolar, especialmente en los primeros niveles educativos.

Si durante varios años consecutivos nacen menos niños, inevitablemente habrá después menos alumnos en jardines, escuelas primarias y, con el tiempo, secundarias.

Eso obligará a repensar infraestructura, cantidad de docentes, distribución de escuelas y políticas educativas.

Pero la consecuencia más profunda aparecerá varias décadas después.

Una sociedad con menos nacimientos tiende a envejecer. Habrá proporcionalmente menos jóvenes ingresando al mercado laboral y más adultos mayores que necesitarán jubilaciones, atención sanitaria y cuidados.

Una oportunidad, pero también un desafío

UNICEF propone evitar una mirada exclusivamente negativa. Menos nacimientos pueden representar una oportunidad para mejorar la calidad de las políticas destinadas a cada niño, ampliar la cobertura de jardines maternales, fortalecer servicios de salud, mejorar la educación inicial y focalizar recursos en los sectores con mayores necesidades.

Es decir: menos chicos no necesariamente significa menos desafíos. Significa desafíos diferentes.

Tucumán frente a una nueva realidad

Durante buena parte de su historia reciente, Tucumán fue una provincia relativamente joven y con niveles de fecundidad superiores al promedio argentino. Ese escenario está cambiando rápidamente.

Hoy nacen casi la mitad de chicos que hace catorce años, la maternidad adolescente disminuyó fuertemente y las generaciones jóvenes postergan cada vez más la decisión de tener hijos.

No se trata solamente de una estadística sanitaria. Es una transformación que en pocos años comenzará a modificar escuelas, universidades, mercado laboral, sistemas jubilatorios, vivienda y hasta la forma en que deberán planificarse las ciudades.

Tucumán está teniendo menos hijos. Y detrás de ese dato aparentemente sencillo se esconde uno de los cambios sociales más profundos de las últimas décadas.

COMPARTIR NOTICIAS