Tucumán: el sueño de Fede y el amor inquebrantable de Beby se hicieron realidad con la inauguración de una clínica oncológica

Lo que comenzó como el último deseo de un joven que luchaba contra la leucemia se convirtió, casi dos décadas después, en una historia de amor, perseverancia y solidaridad. La Fundación FEDEH inauguró en Yerba Buena la primera etapa de su Clínica Hemato-Oncológica, un espacio que busca brindar atención integral y acompañamiento a pacientes con cáncer y sus familias.

Hay historias que nacen del dolor, pero que con el tiempo se transforman en esperanza. Historias de personas que, aun atravesando los momentos más difíciles de sus vidas, encuentran la fuerza para pensar en los demás. La de Federico Eduardo Cruz Prats y su madre, Beby, es una de ellas.

Federico tenía apenas 33 años cuando le diagnosticaron leucemia. Durante su tratamiento en Fundaleu, lejos de su Tucumán natal, conoció de cerca las dificultades que enfrentan los pacientes y sus familias cuando deben trasladarse a otra provincia para recibir atención especializada.

En medio de su enfermedad, nació un deseo que terminaría convirtiéndose en su legado: si lograba recuperarse, quería crear en Tucumán un espacio similar al que lo había acompañado durante su tratamiento, para que otras personas no tuvieran que atravesar las mismas dificultades.

Federico no logró vencer la enfermedad, pero su sueño no murió con él.

Su madre, conocida cariñosamente como Beby, decidió transformar el dolor más profundo que puede experimentar una madre en una misión de vida. Tomó aquel deseo de su hijo como una promesa y dedicó sus años a trabajar incansablemente para hacerlo realidad.

Así nació, en 2007, la Fundación FEDEH, una institución que fue creciendo gracias al compromiso de familiares, amigos, profesionales, empresarios y cientos de personas que se sumaron a una causa que trascendió la historia de una familia.

Beby impulsó campañas solidarias, encuentros, actividades y gestiones para conseguir los recursos necesarios. Su perseverancia permitió avanzar en la construcción de un proyecto que parecía lejano, pero que nunca dejó de ser posible.

Aunque falleció antes de ver concretada esta etapa, su familia y quienes la acompañaron durante tantos años continuaron trabajando para cumplir aquella promesa.

Finalmente, el 14 de octubre de 2026, las puertas de la nueva clínica se abrieron en Yerba Buena. Fue una jornada cargada de emoción, recuerdos y lágrimas, pero también de alegría. Porque detrás de cada espacio construido hay una historia de esfuerzo y, sobre todo, dos nombres que permanecen presentes: Fede y Beby.

Marala Cruz Prats: “No se curó, pero sí dejó su legado”

Durante la inauguración, Marala Cruz Prats, presidenta de la Fundación FEDEH y hermana de Federico, recordó los orígenes de la institución y el compromiso que asumió su madre para concretar el sueño familiar.

“La Fundación Fede es un sentimiento fundamentalmente”, expresó, al destacar el trabajo realizado durante casi dos décadas para crear un espacio destinado a pacientes con enfermedades hemato-oncológicas.

Al recordar a su hermano, relató que Federico había manifestado su deseo de fundar una institución similar a Fundaleu en Tucumán.

“Y bueno, no se curó, pero sí dejó su legado”, expresó con emoción.

Marala también recordó el papel fundamental de su madre, quien convirtió ese deseo en el propósito de su vida.

“Mi madre toma la posta y entonces hace de su vida un apostolado”, señaló.

La presidenta explicó que uno de los principales objetivos es evitar que los pacientes deban trasladarse lejos de sus hogares para recibir determinados tratamientos, una situación que implica no solamente dificultades económicas, sino también un profundo desgaste emocional para las familias.

En esta primera etapa, la clínica está orientada a la atención ambulatoria, con servicios oncológicos, clínicos y tratamientos de quimioterapia. La propuesta contempla recibir a pacientes con y sin obra social y desarrollar un abordaje integral de sus necesidades.

Marala destacó además que la Fundación continúa trabajando en campañas de donación de sangre, capacitación de profesionales y actividades vinculadas con la atención de pacientes en el Hospital Néstor Kirchner.

Asimismo, invitó a la comunidad a sumarse como voluntaria, colaboradora o mediante aportes solidarios.

“Acá todos son bienvenidos”, afirmó, y remarcó que uno de los recursos más importantes que necesita la institución es el compromiso humano.

Para Marala, el acompañamiento no debe limitarse a quien recibe un diagnóstico, sino extenderse a su entorno más cercano.

“Detrás de un enfermo hay una familia y hay toda una historia”, sostuvo.

Martita, una vida acompañando el sueño de Beby

Entre las personas que participaron de la inauguración estuvo Martita, histórica colaboradora de la Fundación, quien compartió durante años el esfuerzo y la perseverancia de Beby.

Su vínculo comenzó a través de la Escuela Sarmiento, donde Beby había sido su profesora y posteriormente directora. Con el tiempo, Martita comenzó a colaborar económicamente con la institución y, después de jubilarse, se incorporó activamente a su Consejo de Administración.

Durante años participó en tareas administrativas, reuniones y organización de eventos solidarios que permitieron recaudar fondos para avanzar con la construcción.

Con profunda emoción, recordó la fortaleza de Beby y su determinación de cumplir el deseo de Federico, incluso cuando su salud comenzaba a deteriorarse.

“El mandato que dejó Federico en ella la llenó de vida para poder seguir luchando”, expresó.

También contó que, tras el fallecimiento de su amiga, decidió fortalecer todavía más su compromiso con la Fundación para acompañar a sus hijos en la continuidad del proyecto.

Martita reveló además que la institución dispone de un segundo terreno donde se proyecta construir habitaciones para pacientes hemato-oncológicos que necesiten internación, una nueva etapa que todavía requiere trabajo y recursos.

El amor y la admiración de quienes acompañaron esta historia

La inauguración también reunió a amigos y colaboradores que compartieron durante años el camino recorrido por Beby.

Una de sus amigas resumió en una sola palabra lo que representa la Fundación FEDEH: “Amor”.

“Amor, amor, realmente entrega de nuestra amiga Beby”, expresó emocionada, al recordar el compromiso de quien dedicó gran parte de su vida a este proyecto.

Para quienes la conocieron, la apertura de la clínica significó mucho más que la concreción de una obra. Fue también una oportunidad para reencontrarse, recordar su historia y rendir homenaje a una mujer que dejó una huella profunda en quienes la acompañaron.

Luis Medina Ruiz: “Es un ejemplo de lo que surge desde el dolor para ayudar a los demás”

El ministro de Salud Pública de Tucumán, Luis Medina Ruiz, también participó de la jornada y destacó el valor social y humano de la Fundación.

Durante la entrevista, definió a FEDEH como un ejemplo de solidaridad y de la capacidad de transformar una experiencia dolorosa en una oportunidad para ayudar a otras personas.

El funcionario reflexionó sobre la historia de Federico, quien incluso mientras atravesaba su enfermedad pensó en quienes podían encontrarse en una situación similar.

También destacó la decisión de Beby de continuar aquel sueño después de perder a su hijo.

“Yo creo que es un ejemplo, un modelo de lo que surge desde el dolor para ayudar a los demás”, manifestó.

Medina Ruiz sostuvo que este tipo de iniciativas transmiten esperanza a la sociedad y representan un mensaje especialmente importante para las nuevas generaciones.

Luisa Medina: una atención que va más allá de la enfermedad

La doctora Luisa Medina, oncóloga con 25 años de trayectoria y coordinadora del área oncológica de la nueva clínica, explicó que uno de los principales desafíos será consolidar un modelo de atención integral e interdisciplinaria.

Para la profesional, formar parte de este proyecto representa la posibilidad de concretar un objetivo que persigue desde hace años: brindar atención médica especializada sin dejar de lado las necesidades emocionales y psicológicas de los pacientes.

“Cuando tiene el diagnóstico de cáncer se le da vuelta la vida a él y a toda su familia”, expresó.

Medina explicó que el propósito de la clínica es reunir profesionales capaces de abordar la enfermedad desde diferentes especialidades, ofreciendo contención y acompañamiento durante las distintas etapas del tratamiento.

El equipo incorporado hasta el momento está integrado por tres oncólogos, dos oncohematólogos, una oncopediatra y personal de enfermería. Además, la coordinadora cuenta con experiencia en cuidados paliativos y adelantó que se proyecta ampliar progresivamente el plantel profesional.

La especialista destacó que la selección de los integrantes del equipo contempla tanto su formación científica como su sensibilidad humana.

Porque detrás de cada diagnóstico hay una persona, una familia, temores, incertidumbres y una historia que merece ser escuchada.

Un sueño que continúa creciendo

La inauguración de la primera etapa de la Clínica Hemato-Oncológica de la Fundación FEDEH representa un avance para la atención de pacientes oncológicos en Tucumán y, al mismo tiempo, el comienzo de nuevos desafíos.

La institución continuará trabajando para ampliar sus servicios, incorporar profesionales y desarrollar espacios destinados a quienes requieran internación.

Pero más allá de las instalaciones, los equipos médicos y los proyectos futuros, hay algo que constituye la esencia de esta historia: la fuerza de una familia que eligió transformar una pérdida irreparable en una oportunidad para ayudar a los demás.

Federico soñó con un lugar donde otros pacientes pudieran recibir atención cerca de sus afectos. Beby dedicó su vida a hacerlo posible. Y hoy, sus hijos, familiares, amigos y colaboradores mantienen vivo ese compromiso.

Porque hay sueños que trascienden la vida de quienes los imaginaron. Y hay amores, como el de Beby por Fede, que encuentran la manera de seguir cuidando a otros, incluso después de la ausencia.

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