El local Restó CABA, ubicado en el Barrio San Antonio, dispuso sus instalaciones como centro de producción solidario de comida ante la catástrofe. Cómo funciona la red de entrega y qué necesitan
En el Barrio San Antonio de la ciudad de Cali, Colombia, se erige un restaurante de cocina argentina que se convirtió en punto de apoyo para vecinos, rescatistas y refugiados tras el terremoto que azotó al país.
El argentino Joaquín Rodríguez y su compañera Gisele Yiseth Zea, a cargo del Restó CABA, pusieron su local a disposición de la emergencia y organizó una red de producción y entrega de alimentos para personas afectadas por el sismo.
La iniciativa surgió pocas horas después del temblor, cuando ambos salieron a la calle y vieron la magnitud de la respuesta vecinal. “Salimos y había mucha gente activando en la calle y queríamos ayudar”, contó Rodríguez. Según relató, el equipo decidió usar la infraestructura del restaurante para cubrir una necesidad concreta: “Encontramos la facilidad porque tenemos el espacio y conocemos cómo manejar la logística”.
Desde entonces, Restó CABA funciona como centro de acopio y cocina comunitaria. El esquema combina la operación habitual del local con la preparación de viandas para damnificados y socorristas. “La meta es mañana arrancar, programarnos, hacer 200 almuerzos”, señalaron en uno de los mensajes difundidos para convocar ayuda y ordenar la tarea. Ese mismo sistema, explicaron, permite ajustar la producción según la demanda para evitar excedentes.
La organización incluye una red de voluntarios, clientes, amigos y colegas del rubro gastronómico. “Tenemos a 15 chicos que son clientes o amigos, que se acercaron a ayudar, lo mismo que gente que nos trae la mercadería, colegas restaurantes que están también coordinando”, dijo Rodríguez. A ese circuito se sumaron personas encargadas de identificar los puntos con necesidad de comida y coordinar los envíos con datos precisos de contacto, dirección y recepción.
Producción y pedidos de insumos
Durante la primera jornada, el restaurante informó que logró preparar entre 350 y 400 platos, con entregas en distintos puntos de la ciudad. “Hoy pudimos llegar a muchas personas. Yo creo que no hicimos menos de trescientos cincuenta, cuatrocientos platos”, indicaron. A la vez, remarcaron que en ese momento ya había una gran circulación de donaciones de alimentos en Cali, por lo que resolvieron pedir solo insumos puntuales.
“Por ahora solo te pedimos empaques y proteínas”, explicaron desde Restó CABA, después de informar que ya habían recibido suficientes vegetales, arroz y granos. También señalaron que buscaban evitar desperdicios y que el resto de las ayudas materiales podían canalizarse por otras vías institucionales, entre ellas la Cruz Roja y los centros de acopio habilitados por la alcaldía.
Además de cocinar para personas en la calle, el restaurante abrió la posibilidad de asistir a refugios, geríatricos y otros espacios que necesiten alimentos preparados. En ese llamado insistieron en la necesidad de coordinar cada entrega antes de la salida de los equipos, con un volumen definido y un destino confirmado, para sostener la respuesta durante varios días si la situación lo exige.