Hay un agente herido de gravedad. El violento episodio ocurrió en el nuevo complejo penitenciario ubicado en el departamento de Trancas, Tucumán. La revuelta incluyó destrozos y armas blancas
Momentos de extrema tensión y violencia se vivieron en la noche del lunes en el complejo penitenciario de Benjamín Paz. Un grupo de nueve menores de edad alojados en el Instituto Cura Brochero inició una revuelta, tomó el control de un pabellón y del área de enfermería, y llegó a secuestrar a un trabajador del centro utilizándolo como rehén.
El incidente comenzó alrededor de las 21:00 horas. Según informaron fuentes policiales y del Servicio Penitenciario, la revuelta fue encabezada por dos internos (identificados como de apellidos Olmos y Coronel), quienes lograron reducir al celador del lugar, Esteban Aguilera. Los delincuentes amenazaron al empleado con un arma blanca apoyada en su cuello, mientras el resto de los amotinados comenzaba a destrozar la infraestructura de las instalaciones.
Ante la gravedad del escenario y el riesgo de una fuga masiva, las autoridades activaron un fuerte protocolo de seguridad. Personal de las comisarías de Vipos y Trancas, junto a la Infantería y el cuerpo especial de la Infantería Norte, rodearon y entraron al predio de máxima seguridad de la provincia.
Al ingresar al Pabellón 8, donde se atrincheraban los internos, los uniformados fueron recibidos con una “lluvia de elementos contundentes”: piedras, botellas de vidrio, herramientas, matafuegos e incluso machetes que los menores habían logrado conseguir durante los destrozos.
Un efectivo herido de gravedad
El momento más dramático del operativo lo protagonizó el cabo Patricio Robles, integrante del grupo especial del Servicio Penitenciario. En medio del caos, mientras intentaba subir al techo del recinto para constatar que ningún interno lograra evadirse hacia el exterior, Robles perdió el equilibrio y cayó accidentalmente desde una altura aproximada de cuatro metros. El impacto contra el suelo le causó severas lesiones en el rostro, por lo que fue trasladado de urgencia en ambulancia al Hospital Padilla de la capital tucumana, donde permanece bajo observación médica.
Control y balance de los daños
Tras intensas negociaciones y una posterior intervención táctica, la policía logró finalmente reducir a los nueve adolescentes involucrados en el levantamiento. El celador que había sido tomado como rehén, Esteban Aguilera, fue rescatado sano y salvo tras vivir momentos de gran dramatismo.
El director del Instituto, Ignacio Perea, junto a las autoridades judiciales de turno, se hicieron presentes en el lugar para constatar los severos daños edilicios sufridos por la institución y determinar las nuevas medidas de seguridad e imputaciones que recaerán sobre los líderes del motín.
El hecho encendió las alarmas en el Servicio Penitenciario provincial, tratándose de uno de los primeros incidentes de gravedad registrados dentro del nuevo polo carcelario de Benjamín Paz, inaugurado recientemente para paliar la crisis carcelaria de Tucumán.
La cárcel de Benjamín Paz es una de las obras públicas más importantes y recientes en materia de seguridad en Tucumán, diseñada justamente para aliviar el hacinamiento de las comisarías.
