Súper peso: el dólar no detiene su caída y la moneda argentina trepa a su nivel más alto desde 2017

Se consolida una tendencia de suba en el valor del peso, acompañado por intervenciones oficiales y cambios en el comercio exterior

Durante los últimos meses, el peso argentino alcanzó valores inéditos en comparación con el dólar, alcanzando registros no vistos desde 2017. Esta evolución se dio en un contexto de estabilidad cambiaria y políticas de intervención, pero por sobre todo por el masivo ingreso de divisas por exportaciones de distintos sectores.

Un análisis de la consultora LCG puntualizó que la calma en el mercado de cambios se extendió en el último mes. Según el documento, “la depreciación del tipo de cambio oficial fue de apenas 0,8% (comparando promedios mensuales) y una variación similar en el CCL del 0,3%”. Además, el ITCRM (Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral) acumuló una apreciación del 0,4% en el mes, que se amplió al 6,4% al comparar el promedio de mayo contra el primer trimestre y al 11,3% respecto al promedio de diciembre del año anterior, lo que evidencia “una apreciación real sostenida, explicada por la estabilidad del tipo de cambio nominal en un contexto donde la inflación no converge por debajo del 2,0% mensual”.

IOL, por su parte, coincidió en el diagnóstico. En el resumen sobre cuentas externas y tipo de cambio, IOL señaló que la tendencia de apreciación se mantuvo durante el primer semestre del año, con una inflación que superó el 13% acumulado y un dólar oficial que perdió 3,7% de su valor nominal en ese periodo. Esta combinación provocó un fortalecimiento del peso en términos reales.

El Banco Central (BCRA), en su informe de política monetaria correspondiente al primer trimestre de 2026, abordó los factores detrás de la evolución reciente del tipo de cambio real. El organismo destacó que el TCRM retornó a niveles similares a los de 2017, una etapa previa a la última crisis cambiaria, aunque con diferencias estructurales relevantes. El BCRA indicó que el superávit energético, especialmente vinculado al desarrollo de Vaca Muerta, permitió tolerar mejor los atrasos cambiarios. El documento oficial también remarcó que la intervención en el mercado y la acumulación de reservas formaron parte de la estrategia para mantener la estabilidad del peso frente al dólar.

De acuerdo con el análisis semanal de Delphos Investment, la apreciación del peso argentino no se explica solamente por los flujos comerciales o el contexto internacional. La firma subrayó que las intervenciones oficiales en el mercado de cambios, la venta de divisas en el mercado spot y la utilización de instrumentos ajustados por el tipo de cambio funcionaron como mecanismos para absorber pesos y sostener la cotización. Al mismo tiempo, Delphos advirtió que la baja de retenciones a las exportaciones agrícolas y la eliminación de derechos de exportación para la industria automotriz, programadas entre julio de 2026 y junio de 2027, buscan compensar la pérdida de competitividad cambiaria derivada de la apreciación del peso.

El contexto que rodea a la apreciación de la moneda local presenta diferencias con momentos previos de la historia reciente. Mientras en 2017 la economía enfrentaba un déficit energético que impactó negativamente en la balanza comercial, el ciclo actual muestra un superávit creciente del sector energético. Las exportaciones récord de combustibles y una cosecha gruesa excepcional contribuyeron a fortalecer la cuenta corriente, que según estimaciones privadas podría cerrar 2026 con saldo positivo, a pesar del atraso cambiario.

Los informes de las consultoras y el BCRA coinciden en que la apreciación del peso no se apoya exclusivamente en factores coyunturales. El documento de LCG enfatizó que “la estabilidad del tipo de cambio nominal en un contexto donde la inflación no converge por debajo del 2,0% mensual” genera una apreciación real que se sostiene en el tiempo. IOL, por su parte, destacó la resiliencia del mercado cambiario a pesar de los choques externos, atribuyendo parte de esa robustez a la intervención oficial y a la acumulación de reservas.

Las diferencias entre el ciclo actual y el de 2017 se evidencian en el origen de los flujos de divisas y en la estructura de la balanza comercial. El superávit energético y la cosecha récord permitieron compensar el efecto de la apreciación real, mientras que la intervención oficial en el mercado evitó movimientos abruptos en la cotización del dólar.

Los datos de los informes de LCG, IOL, el BCRA y Delphos Investment muestran que la apreciación del peso argentino en 2026 respondió a una combinación de factores internos y externos, políticas de intervención activa y cambios en la estructura del comercio exterior. El debate sobre la sostenibilidad de este fenómeno permanece abierto, con el foco puesto en la evolución de las exportaciones, las restricciones cambiarias y el impacto sobre la competitividad de la economía.

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