La clausura del Complejo Deportivo Nicolás Avellaneda, ubicado sobre calle Suipacha al 100 de San Miguel de Tucumán, generó una fuerte conmoción entre profesores, alumnos y familias que diariamente desarrollaban actividades deportivas en el predio
El histórico Complejo Deportivo Nicolás Avellaneda amaneció completamente clausurado y bajo custodia policial, en el marco de un conflicto judicial vinculado con el predio y el Ferrocarril Belgrano. La medida dejó sin actividades deportivas a cientos de niños, jóvenes y adultos que diariamente utilizaban sus instalaciones.
La imagen de los portones cerrados, los carteles de “Prohibido pasar” y la presencia policial sorprendió a profesores, alumnos y familias que llegaron como cada jornada para practicar distintas disciplinas. Sin previo aviso, se encontraron con uno de los centros deportivos más tradicionales de la capital tucumana completamente inhabilitado.
El conflicto tiene origen en una disputa judicial relacionada con la administración y la posesión del inmueble, un predio que históricamente estuvo ligado al Ferrocarril Belgrano y que desde hace años es utilizado para el desarrollo de actividades deportivas y recreativas. Mientras la Justicia define el futuro del lugar, las consecuencias ya impactan directamente en la comunidad.
No se trata solamente del cierre de un edificio. El Complejo Avellaneda era un punto de encuentro para cientos de personas que practicaban fútbol, hockey, vóley, gimnasia, artes marciales y otras disciplinas. Además de la actividad física, el espacio cumplía una importante función social, ofreciendo contención y hábitos saludables para niños y adolescentes.
Profesores y familias manifestaron su preocupación por la incertidumbre que genera la clausura. Muchos alumnos quedaron sin lugar para entrenar y varias escuelas deportivas debieron suspender sus actividades de manera indefinida, mientras esperan una resolución que permita reabrir el predio.
El caso también vuelve a poner sobre la mesa la situación de numerosos inmuebles ferroviarios que, tras años de uso comunitario, presentan conflictos de dominio, concesión o administración que terminan afectando a instituciones y vecinos.
Por ahora, el histórico complejo permanece cerrado y custodiado, mientras la disputa judicial continúa su curso. En el medio quedan cientos de deportistas que, de un día para otro, perdieron el espacio donde entrenaban, competían y compartían una parte importante de su vida cotidiana.
