Vergüenza en Tucumán: Acevedo dice no saber cuánto gana un legislador pero no quiere bajar un peso del presupuesto legislativo

En una entrevista con un medio tucumano, Acevedo -entre risas- dijo no saber cuánto gana un legislador y, además, que no está dispuesto a bajar el presupuesto de una de las legislaturas más caras del país

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En una entrevista con un medio tucumano, Acevedo -entre risas- dijo no saber cuánto gana un legislador y, además, que no está dispuesto a bajar el presupuesto de una de las legislaturas más caras del país

Las declaraciones del vicegobernador y presidente de la Legislatura de Tucumán, Miguel Acevedo, dejaron más preguntas que respuestas y generaron malestar en amplios sectores de la sociedad. En una entrevista periodística, Acevedo aseguró que no sabe cuánto gana un legislador provincial y hasta deslizó, entre risas, que quizás le estaba mintiendo al periodista que lo consultaba.

La escena no pasó inadvertida. En un contexto económico marcado por ajustes, pérdida del poder adquisitivo y crecientes dificultades para miles de tucumanos, escuchar al máximo responsable del Poder Legislativo afirmar que desconoce cuánto perciben los integrantes de la Cámara resultó, para muchos, una muestra de desconexión con la realidad.

La contradicción apareció pocos minutos después. Mientras decía ignorar los ingresos de los legisladores y sugería que esas cuestiones dependen del Poder Ejecutivo, Acevedo demostró conocer con precisión los números del presupuesto legislativo. Destacó que la Legislatura representa el 3,69% del presupuesto total de la provincia y remarcó que ese porcentaje incluso bajó respecto del 4% que tenía anteriormente.

Sin embargo, detrás de ese porcentaje se esconden miles de millones de pesos financiados por los contribuyentes tucumanos. Y fue justamente allí donde el vicegobernador lanzó una frase que encendió la polémica: “Yo ya no estoy dispuesto a disminuir un céntimo más del presupuesto de la Legislatura”.

La afirmación resulta especialmente sensible si se tiene en cuenta que la Legislatura tucumana figura desde hace años entre las más costosas del país en relación con la cantidad de habitantes y representantes que posee. Mientras distintos sectores enfrentan restricciones presupuestarias y reclaman mayor austeridad en el Estado, el mensaje del presidente de la Cámara pareció ir en sentido contrario.

La contradicción es difícil de ignorar. Por un lado, Acevedo sostiene que desconoce cuánto gana un legislador; por otro, exhibe un conocimiento exacto del presupuesto legislativo y deja en claro que no está dispuesto a impulsar nuevos recortes. En otras palabras, afirma no saber cuánto cobran quienes integran el Poder Legislativo, pero sí sabe perfectamente que no quiere reducir un solo peso más de los recursos que administra.

Más allá de las explicaciones que puedan darse, las declaraciones dejaron una sensación de incomodidad pública. Porque cuando la dirigencia política pide esfuerzos a la sociedad, la ciudadanía también espera señales de transparencia, austeridad y conocimiento de cómo se utilizan los fondos públicos.

Y en esa entrevista, entre risas, evasivas y contradicciones, Miguel Acevedo terminó exponiendo una realidad que difícilmente pase desapercibida para los tucumanos.

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