La Maratón Internacional de Buenos Aires tuvo hoy una nueva edición con una convocatoria récord. Más de 16.000 corredores participaron de la carrera, considerada una de las más rápidas de Latinoamérica, y buscaron completar los míticos 42 kilómetros por las calles de la Ciudad
El keniata Bethwel Kibet Chumba se consagró ganador con un tiempo de 2 horas, 8 minutos y 22 segundos, mientras que Ignacio Erario fue el mejor argentino con un registro de 2 horas, 16 minutos y 42 segundos.
La convocatoria internacional fue uno de los grandes atractivos de la prueba. De los 16.000 inscriptos, 5.769 eran extranjeros, más del 30% del total. Brasil es el país que más corredores aportó, con 2.769, seguido por Chile (499), Colombia (468), Uruguay (455) y Perú (378). La lista también incluyó representantes de Japón, Kenia, Etiopía, Australia, Francia, Alemania, Reino Unido, Sudáfrica y Nueva Zelanda.

Entre los argentinos, además, están representadas las 24 provincias. Buenos Aires encabezó la lista con 5.007 inscriptos, seguida por la Ciudad de Buenos Aires, con 3.138. Santa Fe (527), Córdoba (463) y Entre Ríos (250) completan los primeros lugares.
Una de las razones por las que la Maratón de Buenos Aires atrae a corredores de elite es su recorrido plano y a nivel del mar, condiciones que permiten apuntar a buenas marcas. La edición 2026 mantuvo el circuito utilizado desde 2023, certificado por World Athletics y reconocido dentro de la categoría “Label Race”.
El recorrido fue hacia el norte por Figueroa Alcorta y pasaron por lugares como el Jardín Japonés, la zona del Monumental y Ciudad Universitaria. Luego, los corredores tomaron la Avenida General Paz y continuaron hacia el sur por Libertador.
El trazado también llevó a los participantes por algunos de los lugares más reconocidos de Buenos Aires, como el Cementerio de la Recoleta, el Teatro Colón, el Obelisco y la Casa Rosada. Más adelante llegaron a Puerto Madero y La Boca antes de emprender el tramo final hacia Figueroa Alcorta, donde estaba ubicada la meta.
La largada estuvo organizada en diferentes cajones según los tiempos estimados por cada corredor y hubo puestos de hidratación desde el kilómetro 5 y luego cada 2,5 kilómetros, con agua, bebidas isotónicas y frutas.
Todos los atletas que completaron el recorrido recibieron la tradicional medalla de Finisher.