Este 12 de octubre se recuerda al joven conocido como el “influencer de Dios”. Murió a los 15 años y dejó un legado que une la tecnología, la solidaridad y la devoción por la Eucaristía
Una computadora, una profunda fe y el deseo de compartirla con los demás marcaron la vida de Carlo Acutis. Este 12 de octubre, la Iglesia Católica celebra su memoria litúrgica, en una fecha que recuerda su fallecimiento y que este año se cumple a veinte años de su muerte. Su historia sigue acercando a las nuevas generaciones a una forma de vivir la espiritualidad en medio de la vida cotidiana.
Carlo nació en Londres el 3 de mayo de 1991, en una familia italiana, y creció en Milán. Tenía intereses propios de su edad y una especial habilidad para la informática. En su vida, esas inquietudes convivían con la oración, la participación en la misa y una profunda devoción por la Eucaristía.
Con sus conocimientos tecnológicos, desarrolló una página web y una exposición dedicada a recopilar y difundir milagros eucarísticos reconocidos por la Iglesia. Encontró en internet una oportunidad para compartir su fe y acercar esos relatos a personas de distintos países. Esa iniciativa le valió los apelativos de “apóstol de internet” e “influencer de Dios”.
Pero su compromiso también se expresaba lejos de las pantallas. Los testimonios sobre su vida recuerdan su cercanía con personas sin hogar e inmigrantes, con quienes compartía alimentos y a quienes ayudaba con discreción. Para Carlo, la fe tenía una expresión concreta en la atención a quienes más lo necesitaban.
En octubre de 2006 enfermó de una leucemia fulminante. Murió el 12 de octubre, en Monza, a los 15 años. Durante su enfermedad, expresó su deseo de ofrecer su sufrimiento por Jesús, el Papa y la Iglesia, un testimonio que se convirtió en parte central de su legado espiritual.
Su canonización se celebró el 7 de septiembre de 2025, en la Plaza de San Pedro, en una ceremonia presidida por el Papa León XIV, junto con la de Pier Giorgio Frassati. Carlo se convirtió así en el primer santo de la generación milenial.
Una fe que sigue hablando a los jóvenes
“La Eucaristía es mi autopista hacia el Cielo”, repetía Carlo. La frase resume el lugar que ocupaba Jesús en su vida y continúa acompañando a quienes encuentran en él un referente espiritual cercano.
Su historia propone una reflexión vigente: qué hacemos con el tiempo, con nuestros talentos y con las herramientas que tenemos a mano. Para los creyentes, su ejemplo muestra que la santidad puede construirse en los pequeños gestos: acompañar a alguien que está solo, compartir con quien necesita y usar la tecnología para transmitir esperanza.
Oración
San Carlo Acutis, intercede por los jóvenes, fortalece su fe y ayúdalos a utilizar la tecnología para compartir amor, esperanza y solidaridad. Que tu ejemplo inspire una vida cercana a Dios y comprometida con los demás. Amén.