Promesas de ganancias del 14% y supuestos contactos políticos: la trama detrás de la presunta estafa piramidal en Tucumán

La Justicia investiga al financista José Matías Rollate tras nuevas denuncias por maniobras millonarias, dólares falsos y presuntas inversiones irregulares

Una nueva causa judicial por presunta estafa piramidal sacude a Tucumán y vuelve a poner en debate los riesgos de las inversiones informales que prometen ganancias extraordinarias. El principal apuntado es José Matías Rollate, un financista tucumano acusado de captar inversores con promesas de rentabilidad mensual del 14%, utilizando como respaldo supuestos vínculos con importantes dirigentes políticos y negocios vinculados al Estado.

La investigación tomó fuerza luego de la denuncia realizada por Nadia Antonella Pérez Vaca, pareja del acusado, quien aseguró haber entregado USD 5.000 para una supuesta inversión financiera. Según declaró ante la Justicia, además habría descubierto movimientos irregulares con tarjetas de crédito de familiares y comenzó a recibir amenazas cuando reclamó el dinero. Como prueba, presentó un paquete con dólares falsos que presuntamente le había entregado Rollate.

El caso derivó en allanamientos y en la imputación tanto de José Matías Rollate como de su padre, Jacinto Rollate. Durante el procedimiento, la Policía encontró importantes sumas de dinero en efectivo y moneda extranjera. Sin embargo, ambos continuarán el proceso en libertad mientras avanza la investigación judicial.

Cómo era la supuesta operatoria

De acuerdo con testimonios incorporados en el expediente, la mecánica habría comenzado varios años atrás. Las víctimas sostienen que Rollate ofrecía inversiones con retornos mensuales muy superiores a cualquier tasa del mercado financiero formal. La propuesta incluía pagos periódicos iniciales para generar confianza y atraer nuevos aportantes.

Uno de los denunciantes relató que el acusado mencionaba trabajos en la Legislatura y supuestos contactos con figuras políticas nacionales y provinciales para transmitir seguridad y solvencia. Incluso, según trascendió en la causa, habría mencionado vínculos con dirigentes como Martín Menem, Raúl Jalil y Martín Llaryora. La Justicia intenta determinar ahora si esos contactos existieron realmente o si formaban parte del mecanismo para captar inversores.

Según las denuncias, durante los primeros años los pagos se cumplían, aunque con demoras. Ese esquema habría permitido que varias personas reinvirtieran cifras cada vez mayores en dólares y euros. El problema comenzó cuando dejaron de llegar los retornos prometidos y aparecieron las excusas financieras.

Sospechas de una estructura piramidal

Los investigadores sospechan que podría tratarse de un esquema piramidal clásico: los intereses prometidos a los primeros inversores se habrían pagado con el dinero aportado por nuevos participantes y no con ganancias reales provenientes de actividades económicas genuinas.

Especialistas advierten que uno de los principales signos de alarma en este tipo de maniobras es precisamente la promesa de rentabilidades extraordinarias y constantes, muy por encima de los valores del mercado financiero legal. En este caso, el 14% mensual ofrecido aparece como uno de los elementos que despertó sospechas entre los investigadores.

La causa también expone una problemática creciente en Argentina: la proliferación de supuestos asesores financieros o “traders” que operan fuera de controles oficiales y captan fondos apelando a la confianza personal, las redes sociales o vínculos políticos.

Más denuncias y un celular clave

La Justicia tucumana espera que en las próximas horas se presenten al menos una decena de nuevas denuncias de presuntos damnificados. Además, uno de los elementos centrales de la investigación será el análisis del teléfono celular del acusado, donde podrían encontrarse conversaciones, transferencias y detalles sobre el alcance de la maniobra.

Mientras tanto, el caso sigue creciendo y genera fuerte repercusión en Tucumán, no sólo por las cifras involucradas, sino también por el posible uso de nombres de dirigentes políticos como herramienta para construir credibilidad frente a los inversores.

Con información de Gustavo Rodríguez

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