Un agente de la Policía de Santa Fe quedó detenido con prisión preventiva, acusado de abuso sexual contra sus siete sobrinos. Los hechos denunciados ocurrieron entre mediados de la década del 90 y 2014. Al momento de la detención el efectivo cumplía funciones en Tribunales de la capital provincial, con contacto directo con niños y adolescentes.
La medida cautelar la dictó un juez de la ciudad de Santa Fe a pedido de la Fiscalía. La Justicia consideró el riesgo que implicaba que el imputado, por su cargo, pudiera tener contacto con menores en el marco de sus tareas judiciales.
Abusos reiterados
En contexto familiar, Según la investigación, las víctimas son cuatro varones y tres mujeres, hoy mayores de edad. Los fiscales señalaron que los abusos se produjeron desde que las víctimas eran muy pequeñas, en reiteradas oportunidades y a lo largo de varios años.
El contexto, según la acusación, era familiar y de vulnerabilidad. Las autoridades indicaron que el imputado aprovechaba su rol de cuidado para cometer los hechos mediante manipulación, regalos y paseos, sin ejercicio de violencia física directa.
Por la edad de las víctimas y el tiempo transcurrido, la defensa planteó la prescripción de los delitos. El juez rechazó el planteo al tomar como referencia la Ley Piazza, que permite a las personas que sufrieron abusos en la infancia denunciar cuando son mayores de edad.
Calificación y riesgo procesal
El efectivo fue imputado como autor de abuso sexual con acceso carnal, abuso sexual gravemente ultrajante agravado y abuso sexual simple agravado. El agravante corresponde a que los hechos fueron cometidos por una persona a cargo del cuidado de las víctimas.
La prisión preventiva se ordenó por el peligro de entorpecimiento y por la función pública que desempeñaba el acusado en Tribunales, donde podía intervenir en instancias como Cámara Gesell con niños, niñas y adolescentes.
