Standard & Poor’s elevó la calificación de la deuda argentina en moneda extranjera a largo plazo, pasando de CCC+ a B-. La firma financiera destacó la acumulación de divisas y el equilibrio fiscal, aunque advirtió que el país es vulnerable a “shocks adversos”
Tras el anuncio de mejora de la calificadora Fitch Ratings a comienzos de mayo, la agencia internacional Standard & Poor’s (S&P) mejoró la calificación de la deuda en moneda extranjera a largo plazo de la Argentina al elevarla de CCC+ a B-, lo que obedece al avance del programa de austeridad fiscal y al aumento de reservas internacionales por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
“Nueva mejora. Clasificaciones a largo plazo de Argentina elevadas a ‘B-’ por S&P”, celebró el ministro de Economía, Luis Caputo, a través de su cuenta oficial de X.
En su informe, la calificadora sostuvo que la perspectiva estable para las calificaciones de largo plazo se fundamenta en la expectativa de que el Gobierno continuará con el ajuste fiscal y que “el Banco Central aumentará sus reservas internacionales, sosteniendo el crecimiento económico y reduciendo la inflación”.
S&P indicó que la mejor calificación refleja una menor vulnerabilidad económica y una mejora gradual en la liquidez externa, lo cual “sienta las bases para que continúe la recuperación económica”. Según la agencia, el Gobierno argentino “ha obtenido fondos mediante la emisión de bonos en dólares en el mercado local, garantías de organismos oficiales y acuerdos de recompra con bancos globales para cumplir con los pagos de su deuda externa comercial”. La combinación de superávits fiscales y acumulación de reservas por parte del Banco Central fortaleció la posición de liquidez del Estado.
El reporte advierte, de todos modos, que persisten desafíos y que “es probable que persistan tensiones en los próximos 12 a 18 meses que podrían afectar la estabilidad económica”. S&P considera que el Gobierno debería poder afrontar estos retos “sin caer en default ni en un canje de deuda estresado, según nuestras definiciones”.
En cuanto a los fundamentos institucionales, la calificadora remarcó que “el historial de inestabilidad macroeconómica y los cambios bruscos de política económica afectan la credibilidad y previsibilidad de las instituciones argentinas”. Además, destacó los avances legislativos logrados por la Administración de Javier Milei para sentar las bases de un crecimiento sostenible, aunque subrayó que “la estabilidad macroeconómica será clave para su implementación”.
Standard & Poor’s proyecta un crecimiento económico de 2,7% para 2026 y alrededor de 3% en los años siguientes. La agencia detalla que el desempeño sectorial resulta dispar, con industrias exportadoras como minería, energía y agro creciendo, mientras que otras ramas enfrentan dificultades.
Sobre la política monetaria y la inflación, S&P subrayó que “el ajuste fiscal sostenido, junto con una política monetaria estricta, es el ancla del plan económico”. Si bien reconoce que la acumulación de reservas internacionales se aceleró a lo largo de 2026, alertó que el país “sigue siendo vulnerable a shocks adversos”. Según sus previsiones, la inflación promedio bajaría a 32% en 2026 y se acercaría al 9% en 2029.
Entre los factores positivos, la calificadora destacó el desarrollo de recursos energéticos no convencionales, que “debería impulsar el crecimiento y la balanza de pagos en los próximos años”. También valoró los avances en autonomía del Banco Central, que “podrían mejorar gradualmente la credibilidad de la política monetaria”.
S&P concluyó que la mejora en la calificación “equilibra los riesgos derivados de vulnerabilidades económicas persistentes con los resultados fiscales positivos y otras medidas que mejoran la liquidez del Estado”. La agencia anticipó que podría subir la nota si la previsibilidad de la política económica facilita el acceso sostenido a liquidez externa y limita la volatilidad económica, siempre dentro de un marco de crecimiento y compromiso con el ancla fiscal.
