Milagro: sobrevivió después de dos meses a la deriva en un bote inflable en el Mar de Ojotsk, uno de los más peligrosos de Asia oriental

Salió a avistar ballenas, desapareció y fue hallado recién tras 67 días en el mar

El 14 de octubre, un barco pesquero rescató a Mikhail Pichugin en el Mar de Ojotsk. El hombre llevaba 67 días a la deriva en un pequeño bote inflable. Fue hallado cerca de la península de Kamchatka, a unos 1.000 kilómetros de su punto de partida, en el lado opuesto del mar. La fiscalía rusa confirmó que Pichugin fue encontrado en “estado grave, demacrado, pero consciente”.

En el bote se encontraron también los cuerpos de su hermano y su sobrino, quienes no sobrevivieron. Según un vocero de la fiscalía del Lejano Oriente de Rusia, el hombre fue rescatado “en el último momento”, después de que la tripulación confundiera inicialmente su bote con una boya o chatarra flotante.

El trágico viaje comenzó el 9 de agosto, cuando Mikhail, su hermano de 49 años y su sobrino de 15 años partieron desde la isla de Sajalín con destino a las islas Shantar para un tour de avistamiento de ballenas. Al no regresar según lo planeado, los familiares notificaron inmediatamente a las autoridades.

A pesar de que se lanzó una operación de búsqueda y rescate, las tripulaciones que participaron en el rastreo no lograron localizar la embarcación durante semanas. A partir de ahí, la embarcación fue considerada perdida. 

El pequeño bote en el que viajaban experimentó una falla en el motor, lo que dejó a los tres hombres a la deriva sin medios para controlar la embarcación. Llevaban consigo raciones de agua y comida para quince días. Al ser encontrado, Pichugin había perdido la mitad de su peso corporal, quedando en unos 50 kilogramos. Según su esposa, Yekaterina, el grupo llevaba provisiones limitadas: “Suficiente comida y agua para solo dos semanas”.

El Mar de Ojotsk es conocido como uno de los más peligrosos de Asia oriental, famoso por sus temperaturas extremadamente frías y sus vendavales. La supervivencia de Mikhail Pichugin en tales condiciones ha sido considerada casi un milagro. “No me quedan fuerzas”, afirmó el hombre tras ser rescatado.

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