La Voz de la Tierra: a 91 años del nacimiento de Mercedes Sosa, el eco eterno de la dignidad latinoamericana

Hoy se conmemora un nuevo aniversario del nacimiento de la cantora tucumana que transformó el folklore en un grito universal de libertad

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Hoy se conmemora un nuevo aniversario del nacimiento de la cantora tucumana que transformó el folklore en un grito universal de libertad

Por la Redacción de SIN CODIGO

Mercedes Sosa “La Negra Sosa”, nació un 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán, en el seno de un hogar humilde y con sangre diaguita corriendo por sus venas. El destino quiso que su llegada al mundo coincidiera con el Día de la Declaración de la Independencia Argentina, una hermosa ironía para quien se convertiría, décadas más tarde, en el máximo símbolo de soberanía cultural del continente.

A los 15 años, bajo el seudónimo de “Gladys Osorio”, ganó un concurso de canto en una radio local. Ese fue el chispazo inicial. Sin embargo, el momento definitivo que la catapultó a la fama nacional ocurrió en 1965, en el Festival de Cosquín. Jorge Cafrune, desafiando a la comisión organizadora que la tenía vetada por sus simpatías políticas, la invitó a subir al escenario solo con su bombo. Aquella noche, Mercedes cantó “Canción del derrumbe indio”. El país quedó magnetizado. Ya no hubo vuelta atrás.

Un ícono global: de la zamba al Olimpo internacional

Mercedes Sosa no era solo una intérprete de folklore; fue la abanderada del Nuevo Cancionero, un movimiento que buscaba ir más allá de los paisajes rurales para cantarle a los dolores, las alegrías y las luchas del hombre común.

Pronto, las fronteras argentinas le quedaron chicas. Su voz profunda, un contralto puro y conmovedor, la convirtió en un ícono internacional. Logró lo que muy pocos artistas hispanohablantes consiguen: Se presentó en los escenarios más prestigiosos del planeta, como el Lincoln Center y el Carnegie Hall en Nueva York, el Teatro Colón de Buenos Aires y el Théâtre de la Ville en París.

Rompió barreras de géneros musicales, colaborando con figuras tan diversas como Joan Manuel Serrat, Luciano Pavarotti, Shakira, Sting, Caetano Veloso, Andrea Bocelli y Charly García.

Fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, consolidando su rol como defensora de los derechos humanos.

El dolor del exilio y el regreso triunfal

Su compromiso político y su defensa de los vulnerables la convirtieron en un blanco de la dictadura militar autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”. En 1979, durante un concierto en La Plata, fue detenida en pleno escenario junto a todo su público.

Siguieron los años más oscuros: el exilio en París y Madrid. Alejada de su tierra, Mercedes sufrió una profunda depresión. “El exilio es una muerte en vida”, llegó a confesar. Pero el regreso en febrero de 1982 fue histórico. Una serie de conciertos en el Teatro Ópera de Buenos Aires marcaron un antes y un después en la cultura nacional. Aquellas noches no solo fueron recitales; fueron actos de resistencia y de fe en la inminente vuelta de la democracia.

El triste final de una cantora inmortal

Con los años, la salud de “La Negra” comenzó a deteriorarse debido a problemas hepáticos y respiratorios que arrastró durante mucho tiempo. Fiel a su arte, cantó casi hasta el final. Su último proyecto discográfico, Cantora (2009), fue un éxito rotundo y un testamento de su generosidad artística.

El 4 de octubre de 2009, a los 74 años, su voz se apagó en Buenos Aires. Su muerte provocó una conmoción popular absoluta. Sus restos fueron velados en el Congreso de la Nación, un honor reservado para los más grandes de la historia argentina, adonde miles de personas acudieron a despedirla y a cantarle por última vez. Sus cenizas, por deseo propio, fueron esparcidas en Tucumán, Mendoza y Buenos Aires.

“Si se calla el cantor, calla la vida”, decía una de sus canciones de cabecera. Mercedes Sosa se fue físicamente, pero su voz, impregnada de tierra, de lucha y de un amor inquebrantable por la libertad, sigue sonando en cada rincón donde se persiga la justicia. Hoy, más que nunca, su canto late con fuerza.

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