En un procedimiento de alta complejidad que representa un importante avance para la medicina pública, un equipo multidisciplinario de la Maternidad llevó adelante una cirugía neonatal de urgencia para salvar la vida de una bebé nacida con apenas 26 semanas de gestación y un peso de 530 gramos.
La intervención se realizó pocas horas después del nacimiento, luego de que los profesionales detectaran una grave malformación en el aparato digestivo que ponía en riesgo la vida de la recién nacida. Debido a la extrema prematurez y al reducido tamaño de la paciente, el equipo médico debió adaptar la técnica quirúrgica, así como los materiales e insumos disponibles, para garantizar un procedimiento seguro y preciso.
Según informó oficialmente la Maternidad, la operación fue posible gracias al trabajo coordinado de especialistas en cirugía neonatal, neonatología, anestesiología, enfermería y otras áreas críticas, quienes actuaron de manera conjunta para afrontar un caso considerado de máxima complejidad.
Tras la intervención, la bebé permanece internada en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), donde recibe asistencia permanente y continúa bajo un estricto monitoreo de su evolución clínica.
Desde el centro asistencial destacaron que este tipo de procedimientos evidencia la capacidad técnica y profesional del sistema público de salud para abordar casos de alta complejidad, incluso en pacientes con condiciones extremadamente delicadas.
Las autoridades sanitarias remarcaron además la importancia del trabajo interdisciplinario y de la disponibilidad de equipamiento especializado para brindar respuestas rápidas ante situaciones críticas, con el objetivo de mejorar las posibilidades de supervivencia y recuperación de los recién nacidos prematuros.
