El intendente de Banda del Río Salí, uno de los dirigentes jaldistas de la primera hora, salió con los tapones de punta contra el exgobernador y senador nacional. “Tuvo 8 años de gestión y no llevó adelante ninguna política pública que haya generado un impacto positivo en Tucumán”, disparó. Y remató: “Ya tuvo su oportunidad, ¿para qué quiere volver?”
La guerra interna del peronismo tucumano suma nuevos protagonistas y cada declaración parece echarle más nafta al fuego. A la pelea abierta entre el gobernador Osvaldo Jaldo y el senador nacional y exgobernador Juan Manzur ahora se incorporó con munición gruesa Gonzalo Monteros, intendente de Banda del Río Salí e hijo del ministro del Interior, Darío Monteros.
Jaldista de la primera hora, Monteros no esquivó la polémica cuando fue consultado sobre la feroz interna que atraviesa al justicialismo provincial. Por el contrario, eligió atacar directamente al exgobernador.
“Manzur tuvo ocho años de gestión y no llevó adelante ninguna política pública que haya generado un impacto positivo en Tucumán”, sentenció en declaraciones El Matutino.
Pero no se quedó ahí. Monteros lanzó una pregunta que apunta directamente al futuro político del exmandatario: “Mi pregunta es: ya tuvo su oportunidad, ¿para qué quiere volver?”.
Jaldo versus Manzur: dos modelos, según el jaldismo
El intendente de Banda del Río Salí buscó instalar una comparación directa entre las gestiones de ambos dirigentes y defendió el desempeño de Jaldo frente al complejo escenario económico nacional.
“El gobernador Jaldo, en un contexto adverso, en donde la Argentina atraviesa una situación económica muy difícil, ha podido sostener la provincia”, afirmó.
Según Monteros, la Administración Provincial logró mantener los servicios que considera esenciales para los tucumanos. “Ha podido sostener los servicios esenciales que reclaman los vecinos, que son seguridad, salud y educación”, destacó.
Y enseguida volvió a cargar contra Manzur. “A diferencia de Juan Manzur, que tuvo la oportunidad histórica de gozar de un Gobierno Nacional de un mismo signo político, fue Jefe de Gabinete y no dejó grandes obras, no realizó políticas públicas que realmente mejoren la vida de los tucumanos”, cuestionó.
El pasado de Manzur, convertido en munición política
La referencia al paso de Manzur por la Jefatura de Gabinete Nacional no fue casual. Para el sector de Jaldo, aquella etapa representa una oportunidad que el actual senador no habría aprovechado para conseguir obras y recursos para Tucumán.
El argumento jaldista es sencillo: Manzur tuvo durante años un escenario político favorable, con un Gobierno Nacional del mismo signo, y además ocupó uno de los cargos más importantes del Ejecutivo Nacional.
Monteros utiliza ahora ese antecedente para cuestionar el reclamo de protagonismo del exgobernador dentro del peronismo tucumano.
La disputa, de esta manera, deja de ser solamente una pelea por el liderazgo partidario y empieza a transformarse en una batalla por el relato: qué gestión dejó cada uno, quién representa al peronismo del futuro y quién debería dar un paso al costado.
“Jaldo está llevando adelante políticas reconocidas”
Para cerrar su intervención, Monteros volvió a reivindicar al gobernador y aseguró que sus políticas tienen reconocimiento tanto en el interior como en San Miguel de Tucumán.
“Osvaldo Jaldo en este contexto adverso está llevando a cabo políticas que son muy reconocidas en el interior de la provincia y en San Miguel de Tucumán”, afirmó.
La frase llega en momentos en que el peronismo tucumano atraviesa una de sus internas más duras de los últimos años.
De un lado, Jaldo y su estructura de poder, con buena parte del aparato territorial del PJ detrás. Del otro, Manzur y los dirigentes que buscan recuperar protagonismo dentro de un espacio que parece cada vez más dividido.
Y mientras los dirigentes intercambian acusaciones, críticas y pases de factura, aparece una pregunta que ya empieza a sobrevolar el escenario político tucumano: ¿quién se quedará con el peronismo cuando llegue la hora de definir las candidaturas de 2027?
Por ahora, la respuesta está lejos de aparecer. Lo que sí está claro es que la interna peronista tucumana dejó de ser una pelea de pasillos: ya se pelea a cielo abierto y con nombres propios.