Kicillof se pone el traje de candidato presidencial: dardos a Milei y desafío a Cristina K

En un multitudinario acto en Avellaneda, el gobernador bonaerense habló de construir una alternativa nacional, cuestionó duramente al Gobierno de Javier Milei y dejó un mensaje hacia la interna peronista: “No me interesa una construcción a control remoto”

Axel Kicillof dio este sábado un paso más en su construcción política nacional y volvió a dejar señales de que su proyecto trasciende los límites de la provincia de Buenos Aires.

En Avellaneda, frente a una multitud de militantes y dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el gobernador bonaerense habló en clave nacional, cuestionó duramente al Gobierno de Javier Milei y lanzó un mensaje que también tuvo como destinatario al kirchnerismo: “No me interesa una construcción a control remoto”.

El cierre del acto tuvo aroma electoral. Mientras desde la militancia se escuchaba el clásico “¡Axel presidente!”, Kicillof afirmó: “Cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa que nos permita terminar con este modelo, pero sobre todo empezar una etapa distinta”.

Aunque todavía no presentó formalmente una candidatura presidencial, el mensaje dejó en claro que el gobernador ya trabaja en una estructura política con alcance nacional y que busca posicionarse para la discusión de 2027.

El mensaje que incomodó a la conducción K

La frase sobre la “construcción a control remoto” no pasó inadvertida.

Kicillof sostuvo que una alternativa nacional no puede construirse desde una oficina y reclamó presencia territorial, participación y organización “de abajo para arriba”. En el contexto de la interna peronista, la definición fue interpretada como un cuestionamiento a una conducción política centralizada y, particularmente, a los sectores vinculados a Cristina Kirchner y La Cámpora.

El gobernador evitó, sin embargo, romper explícitamente con Cristina. La mencionó durante su discurso y sostuvo que la expresidente se encuentra “injustamente presa”, además de reivindicar las experiencias de Perón, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner.

Pero al mismo tiempo dejó otra definición significativa: la alternativa opositora, según planteó, no puede construirse simplemente desde la nostalgia ni limitarse a repetir experiencias anteriores.

La tensión queda planteada: reivindicar parte de la historia del kirchnerismo, pero construir una estructura propia con dirigentes, militantes y presencia territorial que responda a su conducción.

Kicillof contra Milei

El otro gran eje del discurso fue Javier Milei.

El gobernador bonaerense cuestionó el programa económico del Gobierno Nacional y sostuvo que “con Milei la Argentina no solo no va bien” sino que atraviesa, según sus palabras, “una verdadera catástrofe”.

También, cuestionó el discurso oficial sobre equilibrio fiscal, estabilidad y orden. “No hay estabilidad si las familias no llegan a fin de mes. No hay orden si los hogares están tapados de deuda”, afirmó.

Kicillof apuntó además contra el impacto de las políticas nacionales sobre las provincias, la obra pública, la producción, el empleo, la educación y la salud.

En uno de los tramos más duros de su discurso definió al modelo libertario con términos como “ignorante, entreguista e insensible” y cerró con una frase dirigida especialmente a empresarios, comerciantes e industriales: “El problema no sos vos, el problema es Milei”.

El tablero peronista empieza a moverse

El acto de Avellaneda mostró que la interna peronista ya tiene una dimensión que excede la provincia de Buenos Aires.

Mientras Cristina Kirchner conserva influencia sobre un sector del espacio y La Cámpora mantiene su propia estructura, Kicillof busca ampliar su armado hacia otras provincias y construir una alternativa nacional.

En las últimas semanas, el gobernador recorrió Tierra del Fuego, Chaco, Corrientes, La Pampa, Córdoba y Misiones, según detalló durante su discurso, con reuniones con dirigentes políticos, trabajadores, empresarios, productores, comerciantes y organizaciones sociales.

El mensaje de fondo fue claro: Kicillof quiere que su proyecto no dependa exclusivamente de Buenos Aires y pretende llegar a la discusión presidencial de 2027 con una estructura propia.

La candidatura todavía deberá atravesar el complejo escenario interno del peronismo. Pero este sábado, en Avellaneda, el gobernador bonaerense dejó de hablar solamente como gobernador y comenzó a hablar cada vez más como dirigente nacional.

Y en el peronismo, cuando alguien dice “cuenten conmigo” mientras una multitud canta “Axel presidente”, la señal política difícilmente pase desapercibida.

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