Manzur es un dolor de cabeza no solo para el gobernador tucumano sino para toda la sociedad que le paga el sueldo: ocupa la banca sin emitir sonido y levanta la mano para votar todo lo que sea contrario a iniciativas del Ejecutivo Nacional, aún cuando se trata de leyes con amplio apoyo de la gente, incluso, de los mismos peronistas
Por SIN CODIGO
El kirchnerista Juan Manzur, actual senador nacional por Tucumán y ex gobernador de la provincia durante dos períodos, vuelve a quedar en el centro del debate político. No por una intervención brillante en el recinto ni por la presentación de un proyecto transformador, sino por su voto en contra de la baja de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, una iniciativa que —según encuestas nacionales— cuenta con amplio respaldo social.
Manzur, médico de profesión y hombre fuerte del peronismo tucumano durante más de una década, dejó la gobernación en 2023 en medio de una interna feroz con su sucesor y ex vicegobernador, Osvaldo Jaldo. Desde entonces, su figura parece haberse replegado en el Senado: ostenta la banca, pero nunca se escuchó su voz en los debates centrales que atraviesan a la Argentina.
La votación que expone diferencias
En la sesión de este jueves, el Senado trató la ley que propone bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. El debate atravesó bloques y partidos, y dejó en evidencia que la discusión ya no es estrictamente ideológica sino social.
Por Tucumán, la senadora Beatriz Ávila, alineada políticamente con el gobernador Jaldo, votó a favor. También, lo hizo Sandra Mendoza, de extracción kirchnerista pero cada vez más distante de esa conducción nacional.
En Diputados, incluso el kirchnerista Pablo Yedlin acompañó la iniciativa, marcando que el debate trasciende la grieta.
Sin embargo, Manzur votó en contra.
La pregunta es inevitable: ¿convicción jurídica o alineamiento automático? ¿Análisis técnico o disciplina partidaria frente a cualquier propuesta impulsada por el Presidente Javier Milei?
Un liderazgo en declive
Durante su paso por la gobernación, sus detractores sostienen que Tucumán no vio obras estructurales de envergadura que cambiaran su matriz productiva o su infraestructura de fondo. Sus defensores argumentan estabilidad política y gestión sanitaria en tiempos de pandemia. Pero lo cierto es que su figura hoy ya no tiene el peso territorial de otros tiempos.
En el Senado, su rol es discreto o prácticamente inexistente. No lidera debates, no encabeza iniciativas de impacto nacional y su protagonismo parece reducirse a votar en consonancia con el kirchnerismo más duro.
El año 2027, una fecha clave
El mandato de Juan Manzur vence en 2027. Será entonces cuando los tucumanos evalúen si quieren renovar esa representación o dar paso a nuevos liderazgos.
Mientras tanto, la política provincial sigue reconfigurándose sin él en el centro de la escena, y el Senado continúa sumando votos silenciosos.
Porque en política, a veces, el silencio también es una forma de hablar.
