Jaldo sacó músculo político en el Hipódromo, desafió a sus rivales y avisó: “El 9 de mayo voy a estar en las urnas”

En un Día de la Lealtad marcado por la interna del peronismo tucumano, el gobernador reunió a una multitud, ratificó su candidatura para 2027 y lanzó un mensaje con destinatarios dentro y fuera del PJ: “Nadie de Buenos Aires me va a venir a decir lo que tengo que hacer con mi provincia”. Acevedo y Chahla acompañaron la demostración de fuerza. Mientras tanto, el manzurismo celebró por separado y dejó expuesta una fractura que ni la liturgia peronista consiguió disimular.

El gobernador Osvaldo Jaldo convirtió el Día de la Lealtad Peronista en una demostración de poder político y territorial, con un multitudinario acto en el Hipódromo de Tucumán que tuvo mucho de celebración partidaria, pero todavía más de lanzamiento electoral.

Ante una concurrencia estimada por los organizadores en más de 50 mil personas, el mandatario provincial dejó en claro que no piensa ceder terreno en la carrera hacia 2027 y ratificó su intención de buscar la reelección.

“El 9 de mayo Osvaldo Jaldo va a estar en las urnas del peronismo”, aseguró, despejando cualquier especulación sobre su futuro electoral.

La frase no pasó inadvertida. En medio de una interna cada vez más áspera con el sector que responde al senador nacional Juan Manzur, Jaldo aprovechó el escenario para mostrar respaldo político, capacidad de movilización y una estructura partidaria dispuesta a acompañarlo.

“Tucumán está primero”: el mensaje de Jaldo a Buenos Aires

Uno de los momentos más fuertes del discurso llegó cuando el gobernador reivindicó su autonomía política frente a las conducciones nacionales.

“Nadie de Buenos Aires, sea del partido que sea, me va a venir a decir lo que tengo que hacer con mi provincia. Tucumán está primero, Tucumán está primero, Tucumán está primero”, enfatizó.

La declaración también puede interpretarse como una defensa de su estrategia de diálogo con el Gobierno de Javier Milei, una relación que le ha valido fuertes cuestionamientos de sectores del kirchnerismo y del propio peronismo tucumano.

Jaldo insistió en que su prioridad es garantizar la gobernabilidad y atender las necesidades de los tucumanos, más allá de las diferencias partidarias.

“Somos el partido mayoritario, somos el partido que gobierna la provincia, somos el partido del que dependen dos millones de tucumanos”, sostuvo.

La unidad que se pidió en el escenario, pero no apareció en las calles

La paradoja política del 17 de octubre quedó a la vista: mientras Jaldo reclamaba unidad para el peronismo, el PJ tucumano celebraba el Día de la Lealtad con dos actos separados y sus principales referentes enfrentados.

Por un lado, el gobernador encabezó la convocatoria del Hipódromo. Por el otro, Juan Manzur reunió a su sector en el Club Defensores de Villa Luján, donde lanzó duras críticas contra la conducción provincial.

La celebración que históricamente simboliza la unidad justicialista terminó mostrando dos espacios que compiten por representar al mismo movimiento.

Y aunque Jaldo evitó concentrar su discurso en su antiguo socio político, el mensaje electoral fue contundente: el oficialismo provincial ya tiene candidato y no parece dispuesto a negociar su liderazgo.

Acevedo apuntó contra el modelo nacional y defendió la gestión

El vicegobernador Miguel Acevedo también tomó la palabra y reivindicó el papel de la militancia como sostén del proyecto político provincial.

Sin mencionar directamente al Presidente Milei, cuestionó las consecuencias que atribuyó a las políticas económicas nacionales.

“Los adversarios son aquellos que quieren destruir a los trabajadores, los que cierran comercios, los que hacen que no nos alcance la plata para llegar a fin de mes”, afirmó.

Acevedo defendió además el equilibrio fiscal, aunque sostuvo que las cuentas públicas ordenadas deben traducirse en servicios para la población. “No se hacen bien las cosas si ese equilibrio fiscal no sirve para dar salud y prestar servicios, como lo hacemos acá en Tucumán”, expresó.

El vicegobernador ratificó así su respaldo a la continuidad del proyecto político que encabeza Jaldo, con quien integra la fórmula anunciada para 2027.

Chahla también se subió al escenario de la lealtad

La intendente capitalina, Rossana Chahla, fue otra de las protagonistas del encuentro y reivindicó los principios históricos del justicialismo.

“La lealtad es defender nuestras convicciones, las convicciones que todos tenemos en el movimiento peronista, que son la justicia social, la soberanía política y la independencia económica”, manifestó.

Chahla buscó vincular el concepto de lealtad con la gestión pública y la respuesta a las demandas de los vecinos. “La lealtad también se llama gestionar. La lealtad también es darle respuestas a nuestra gente”, señaló.

Su presencia junto a Jaldo y Acevedo dejó una fotografía política significativa de cara a las próximas elecciones, cuando la intendente también deberá definir su futuro político en la capital tucumana.

Un acto multitudinario con la mira puesta en 2027

La convocatoria reunió a funcionarios del Poder Ejecutivo, legisladores, intendentes, delegados comunales, concejales y dirigentes territoriales.

Entre los principales asistentes estuvieron la senadora Beatriz Ávila, los diputados nacionales Elia Fernández de Mansilla, Gladys Medina y Javier Noguera, además de ministros y referentes del oficialismo provincial.

Más allá de la cantidad exacta, el acto buscó transmitir un mensaje político: Jaldo conserva una importante estructura de movilización y pretende utilizarla para consolidar su liderazgo frente a sus adversarios.

El gobernador consiguió la fotografía que buscaba: un Hipódromo colmado, buena parte de la dirigencia oficialista alineada y una candidatura ratificada frente a la militancia.

Mientras Jaldo busca consolidar su proyecto de reelección, Manzur intenta recuperar protagonismo y La Libertad Avanza trabaja para convertirse en una alternativa competitiva.

El Día de la Lealtad dejó una certeza: Jaldo ya puso primera rumbo a mayo de 2027. Lo que todavía no está claro es si el peronismo llegará unido a esa carrera o si sus propias divisiones terminarán siendo el mejor regalo para la oposición.

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