Jaldo 2027: un camino que parece no tener obstáculos

El gobernador tucumano se muestra cada vez más seguro y redobló la apuesta en vista a las elecciones 2027: “Vamos a seguir gobernando la provincia de Tucumán”, manifestó en el marco de un acto de inauguración de obra pública en Río Chico

Por Facundo Vergara

El mandatario se siente muy seguro y tal vez tenga razón, ya que son varios los factores que muestran signos de veracidad en su proyección. Veamos.

Su relación con el Poder Ejecutivo Nacional

Para comenzar es importante destacar que en el sistema federal argentino, la relación entre los gobernadores y la presidencia es clave para entender la dinámica de la política nacional. También es importante destacar que Tucumán es un Estado “rentístico”, es decir, que depende del financiamiento de Nación para garantizar su funcionamiento. En tal dinámica, la relación política entre Osvaldo Jaldo y Javier Milei muestra una combinación de pragmatismo, negociación y alineamiento estratégico.

Como sabemos, Jaldo pertenece al peronismo histórico provincial y la dependencia financiera de la provincia con la Nación, lo obliga a construir este tipo de relaciones. Vemos aquí un intercambio político entre un presidente que administra recursos fiscales y un gobernador que necesita garantizar la gobernabilidad y el financiamiento para su provincia.

Es por ello que Jaldo, a pesar de que de vez en cuando se envalentona y se lanza con cruces discursivos hacia los libertarios, evita una confrontación abierta con la Casa Rosada y prioriza los acuerdos institucionales.

Para construir esta relación, el gobernador tucumano buscó articular mecanismos formales e informales, como ser el apoyo parlamentario sobre temas de la agenda de interés nacional. También supo aceitar un canal de negociación política directa con la Administración Milei. Claro está, un intercambio de apoyo político por recursos.

Hablar de autonomía provincial no tiene sentido en esta dinámica. La relación entre Jaldo y Milei se caracteriza por un alineamiento político antes que de autonomía. Podemos decir que el de Tucumán es un caso de federalismo negociado, donde se combina relativa autonomía política con dependencia económica. Por eso la cuestión está como está.

La relación Jaldo-Melei es un “matrimonio por conveniencia”. Ambos se necesitan. Nación necesita el apoyo parlamentario de los legisladores tucumanos para fortalecer la impronta del plan de gobierno nacional, y la provincia necesita garantizar su gobernabilidad mediante la asignación de recursos financieros.

La libertad ¿avanza en Tucumán?

Pareciera ser que existe un pacto no escrito. Un pacto que no tiene en cuenta la posible alternancia y arribo de las “fuerzas del cielo” a la gobernación de la provincia. Da la sensación de que el Presidente Milei prefiere dejar las cosas como están y permitir la continuidad del jaldismo por un período más, luego de 2027.

Hay señales al respecto. La oposición libertaria tucumana, que encabeza Lisandro Catalán, no ha dado muestras de interés real de conformar un frente político sólido que sea capaz de dar batalla por la gobernación provincial el año que viene. Todo lo contrario, La Libertad Avanza Tucumán cerró filas y expulsó –o niega la incorporación- a referentes propios y de otros espacios políticos. Se muestran muy confiados en el sello de la marca “Javier Milei”, pero sabemos que para competir contra el “aparato peronista” provincial tal vez ello no sea suficiente. Se necesita unión y no fragmentación. Se necesita de una coalición firme si realmente se pretende un cambio de rumbo en Tucumán.

En su rol de partido opositor, La Libertad Avanza Tucumán presentó su Plan de Gobierno en caso de acceder al poder; pero en el día a día, observamos mucha intervención mediática de críticas hacia gestiones oficialistas pero pocas acciones concretas de consolidación para ganar la gobernación. Más bien estas actitudes dejan entrever que el objetivo será lograr algunas intendencias y avanzar con la mayor cantidad posible de legisladores provinciales y municipales.

La dependencia financiera de la provincia y la necesidad de apoyo parlamentario de la Administración Milei, junto al mensaje que nos dejan las acciones del único espacio capaz de liderar una oposición fuerte con chances de ganar la gobernación en las elecciones 2027, nos muestran cierta intención de dejar las cosas como están.

Mucho ruido, pocos vientos de cambios aquí en el norte.

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