El dirigente respondió a las críticas del ministro del Interior por el encuentro del exgobernador con Sergio Massa. Con fuertes descalificaciones personales y cuestionamientos a la gestión de las comunas, agregó otro capítulo al enfrentamiento dentro del PJ tucumano
La interna del peronismo tucumano volvió a subir de temperatura. Alejandro Sangenis salió en defensa del senador Juan Manzur y lanzó una dura respuesta contra el ministro del Interior provincial, Darío Monteros, quien había cuestionado al exgobernador por sus encuentros con referentes nacionales.
El intercambio tuvo como disparador la reunión de Manzur con Sergio Massa. Monteros interpretó esa fotografía como un gesto dentro de la disputa por la conducción partidaria y contrapuso los contactos en Buenos Aires con el trabajo territorial que reivindica para el gobernador Osvaldo Jaldo.
“La conducción no se mendiga en Buenos Aires”, expresó el ministro. También sostuvo que las imágenes con Massa o Cristina Fernández de Kirchner no reemplazan el acompañamiento de los dirigentes tucumanos y reclamó a Manzur que explicara qué proyecto ofrece para la provincia.
La réplica de Sangenis llevó la discusión a un terreno todavía más áspero: puso en duda la autoridad política de Monteros y recurrió a descalificaciones personales para defender al exmandatario.
Una defensa de Manzur cargada de ataques
Sangenis utilizó sus redes sociales para responder al funcionario y apeló al tango Cambalache como punto de partida de su crítica.
En su argumentación, reivindicó la formación médica de Manzur y su paso por el Ministerio de Salud de la Nación. A partir de esos antecedentes, rechazó los cuestionamientos de Monteros y empleó una comparación despectiva entre la vacunación de animales y el ejercicio de la medicina.
También acusó al ministro de pretender actuar como árbitro de las pertenencias y los liderazgos del peronismo. La respuesta incluyó ataques contra su capacidad y cuestionamientos sobre quién redacta sus intervenciones públicas.
“Deje de ser títere”, fue uno de los mensajes con los que Sangenis remató su descargo.
Las comunas también entraron en la pelea
Sangenis trasladó parte de sus críticas a las responsabilidades de Monteros al frente del Ministerio del Interior. Le reclamó que concentrara sus esfuerzos en las comunas y lo acusó de permitir que funcionaran con una lógica recaudatoria.
Además, advirtió sobre el riesgo de inundaciones y las consecuencias que podrían sufrir sus habitantes. Esos señalamientos forman parte de su ofensiva política: la cobertura del comunicado no presenta documentación que permita acreditar las acusaciones ni identifica las localidades a las que alude.
Una discusión por quién conduce
El cruce expone dos posiciones enfrentadas: Monteros reivindica el liderazgo territorial de Jaldo, mientras Sangenis defiende a Manzur y rechaza que el oficialismo provincial descalifique sus vínculos nacionales.
En ese contexto, las reuniones del senador adquieren una dimensión que excede la agenda anunciada por sus protagonistas. Cada fotografía se convierte en un mensaje hacia adentro del PJ y cada respuesta abre una nueva disputa.
La interpretación política del episodio es clara: el enfrentamiento por la conducción del peronismo tucumano continúa ganando intensidad rumbo a 2027. Esta vez, una foto con Massa terminó en una pelea donde los argumentos sobre proyectos y territorio quedaron acompañados por una catarata de agravios personales.