El Gobierno francés prepara un megaoperativo de seguridad para este sábado 31 de octubre, cuando miles de manifestantes volverán a las calles para protestar contra el alto costo de vida. Las autoridades temen una nueva ola de violencia en coincidencia con Halloween
Francia atraviesa un clima de creciente tensión social y el Gobierno de Emmanuel Macron anunció el despliegue de 70.000 policías y gendarmes en todo el país para controlar la tercera jornada consecutiva de protestas contra el aumento del costo de vida, los bajos salarios y el deterioro de los servicios públicos.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que existe un riesgo muy elevado de disturbios, saqueos y enfrentamientos, especialmente durante la noche de Halloween. Según explicó, las autoridades detectaron convocatorias en redes sociales que llaman a protagonizar acciones violentas a partir de las 20 horas.
El operativo incluirá unidades especiales de seguridad, helicópteros, drones, vehículos blindados, brigadas caninas y efectivos a caballo. También se reforzará la protección de comercios y edificios públicos para evitar nuevos ataques.
Las autoridades anunciaron restricciones a las manifestaciones en sectores céntricos considerados sensibles y prohibiciones de concentraciones vinculadas con llamados a cometer actos violentos.
Además, advirtieron que los disfraces de Halloween no podrán utilizarse como excusa para ocultar la identidad durante disturbios.
La preocupación del Gobierno se intensificó después de los graves incidentes del 17 de octubre, cuando se registraron incendios, destrozos y saqueos en distintas ciudades francesas. El sábado 24, unas 410.000 personas participaron de las movilizaciones, según cifras oficiales.
En París también se prevén importantes restricciones en el transporte público, con cierres de estaciones de metro y fuertes controles de seguridad.
Mientras sindicatos, estudiantes y organizaciones sociales mantienen sus reclamos, el Ejecutivo francés anticipó que actuará con firmeza frente a cualquier episodio de violencia. La jornada del sábado será una nueva prueba para el Gobierno de Macron, en medio del creciente descontento social.