La agencia elevó la nota de la deuda en moneda extranjera y local de CCC+ a B- en un paso alentador para la demanda de títulos argentinos
La calificadora de riesgo Fitch Ratings mejoró la calificación de riesgo crediticio de largo plazo (IDR) de la Argentina en moneda extranjera y local a ‘B-’ desde una nota ‘CCC+’, con una perspectiva estable.
“La calificación de Argentina refleja una mejora estructural en los saldos fiscales y externos, avances en las reformas económicas, mejores perspectivas para la acumulación de reservas de divisas y nuestra expectativa de que el Gobierno obtendrá financiamiento suficiente para cubrir sus obligaciones de deuda”, dijo en su informe la firma.
Del lado negativo, “la calificación se ve limitada por una posición de liquidez internacional que sigue siendo débil para gestionar posibles crisis de confianza, a las que Argentina ha sido particularmente vulnerable, así como por una alta inflación y un historial de inestabilidad macroeconómica”, advirtió Fitch.
También, apunta a favor el fortalecimiento político del Gobierno y la acumulación de reservas a partir de un cambio de enfoque de la compra de divisas.
Del otro lado, advierte sobre los posibles efectos del ajuste económico y de que persisten riesgos electorales para el programa del Gobierno, los fuertes vencimientos de deuda, la resistencia a la desinflación y el crecimiento desigual de la economía.
Para mejorar la calificación, la evaluadora mencionó los avances de la agenda de reformas del Gobierno a partir de las elecciones de medio término de octubre de 2025, cuando “obtuvo un mandato popular más sólido y un mayor respaldo en el Congreso”.
“Su administración ha logrado importantes victorias legislativas, como la reforma laboral, las modificaciones a la Ley Nacional de Glaciares que flexibilizan las restricciones ambientales a la minería y un presupuesto para 2026 que mantiene una sólida base fiscal. La desregulación y los esfuerzos para atraer inversión privada a sectores clave como la energía y la minería también constituyen prioridades políticas importantes”.
Además, apuntó a una posición externa más sólida. Habla de que “ha mejorado estructuralmente, ya que el país se ha convertido en un exportador neto de energía, lo que fortalece su resiliencia ante la actual crisis mundial de precios de la energía.
Menciona que la apreciación del peso como consecuencia de la entrada de divisas “incrementa la demanda de importaciones y el turismo emisor”, aunque especula con que “la mejora en los términos de intercambio podría fortalecer aún más la cuenta corriente”.
También ponderó “en un cambio de política tras las elecciones, el Gobierno ha priorizado la acumulación de reservas, con el objetivo de alcanzar entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones en compras de divisas este año”.
