La titular del Colegio de Farmacéuticos de Tucumán, Verónica Pastoriza, cuestionó los riesgos de una eventual desregulación del sector, alertó por la comercialización de medicamentos fuera de las farmacias y describió cómo la crisis económica afecta a pacientes y comercios.
El sector farmacéutico atraviesa un escenario complejo en Tucumán, marcado por la caída de las ventas, las dificultades de muchos pacientes para acceder a sus tratamientos y la preocupación por la comercialización ilegal de medicamentos.
Verónica Pastoriza, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Tucumán, analizó la situación y advirtió que una eventual desregulación a nivel nacional podría generar consecuencias tanto para la salud pública como para la continuidad de las farmacias, especialmente las pequeñas y medianas de origen familiar.
Preocupación por la desregulación y la venta ilegal
En medio del debate nacional sobre un anteproyecto de desregulación, Pastoriza recordó que en Tucumán rige la Ley 5483, que establece que los medicamentos deben comercializarse exclusivamente a través de farmacias.
Sin embargo, la profesional expresó su preocupación por el crecimiento de la venta de medicamentos por fuera de los canales habilitados, especialmente a través de redes sociales, internet y ferias.
Según señaló, en esos ámbitos pueden encontrarse medicamentos sin garantías sobre su procedencia, conservación o condiciones de almacenamiento. La situación resulta todavía más delicada cuando se trata de psicofármacos u otros medicamentos que requieren un control profesional.
“El medicamento es un bien que tiene que estar controlado a cargo de profesionales”, remarcó Pastoriza.
La farmacéutica también recordó antecedentes relacionados con medicamentos falsificados y alertó sobre los riesgos que implica acceder a productos de origen desconocido.
Menos ventas y dificultades para los jubilados
La crisis económica también tiene un impacto directo en las farmacias. Pastoriza explicó que, aunque durante el último mes los precios de los medicamentos registraron un incremento del 2,4%, en la comparación interanual se observa una importante caída en las unidades vendidas.
Uno de los sectores más afectados es el de los jubilados y pensionados. De acuerdo con la titular del Colegio de Farmacéuticos, quienes no cuentan con cobertura total para tratamientos de enfermedades crónicas muchas veces deben reducir o directamente suspender la compra de medicamentos porque sus ingresos no alcanzan para cubrirlos.
La situación persiste incluso cuando los pacientes cuentan con descuentos de obras sociales o programas de cobertura como PAMI o el Subsidio de Salud.
Aumenta el consumo de medicamentos vinculados a la salud mental
Otro de los datos que llamó la atención fue el comportamiento de la demanda de medicamentos relacionados con la salud mental.
Pastoriza señaló que se mantiene una tendencia creciente en el consumo de productos vinculados al estrés y la ansiedad, un fenómeno que comenzó a profundizarse durante la pandemia y que continúa en el contexto económico y social actual.
Al mismo tiempo, manifestó preocupación por la fuerte disminución en la venta de preservativos en las farmacias. La caída de su consumo genera inquietud por su posible impacto en la prevención de infecciones de transmisión sexual y en las políticas de salud sexual.
La difícil situación de las farmacias de barrio
Las dificultades no se limitan a los pacientes. Las farmacias pequeñas y medianas, particularmente aquellas de origen familiar, también atraviesan una situación económica cada vez más compleja.
Pastoriza destacó el valor de la atención personalizada que brindan estos establecimientos, pero señaló que deben afrontar elevados costos de alquiler, cargas sociales, impuestos y otros gastos operativos, además de competir con grandes cadenas.
En este contexto, algunas farmacias se ven obligadas a vender sus establecimientos o abandonar la actividad ante la imposibilidad de sostener los costos.
La situación plantea un doble desafío: garantizar que la población pueda acceder a medicamentos seguros y, al mismo tiempo, preservar una red de farmacias que cumple un rol sanitario fundamental en los barrios de Tucumán.
