Mientras Juan Manzur convocó a su sector para conmemorar el 17 de octubre, Osvaldo Jaldo organizó una demostración de fuerza en el Hipódromo tucumano. Las diferencias frente al Gobierno de Javier Milei y la disputa por las elecciones de 2027 profundizan una fractura que ni siquiera el Día de la Lealtad logró disimular
El peronismo tucumano llegó a una de sus fechas más emblemáticas mostrando una imagen que difícilmente hubiera imaginado Juan Domingo Perón: dos actos, dos conducciones y una interna que parece estar cada vez más lejos de resolverse.
Este sábado 17 de octubre, cuando el justicialismo conmemora el Día de la Lealtad Peronista, los sectores que responden al senador nacional Juan Manzur y al gobernador Osvaldo Jaldo decidieron celebrar por separado, dejando al descubierto una fractura política que se profundiza a medida que se acercan las elecciones provinciales de 2027.
La jornada encontró al exgobernador Manzur movilizando a su espacio político, identificado con una postura de fuerte oposición al Presidente Milei, mientras Jaldo preparó una convocatoria multitudinaria acompañado por el vicegobernador, Miguel Acevedo, y la intendente capitalina, Rossana Chahla.
La postal resulta elocuente: mientras los dirigentes reivindican la unidad como uno de los valores históricos del movimiento, en Tucumán ni siquiera consiguieron compartir un mismo escenario para celebrar su día.
Manzur reunió a su sector y marcó diferencias con Jaldo
El espacio que conduce Juan Manzur organizó su propia conmemoración del 17 de octubre, con una convocatoria diferenciada de la estructura oficial del PJ provincial.
El encuentro fue planteado como una expresión del sector peronista que rechaza las políticas económicas y de ajuste impulsadas por Javier Milei.
Entre los dirigentes vinculados a este armado aparecen el diputado nacional Pablo Yedlin, el legislador Gabriel Yedlin y el exdefensor del Pueblo, Fernando Juri Debbo.
La convocatoria tuvo también un fuerte contenido político: demostrar que, pese a haber perdido el control del Gobierno provincial, Manzur conserva dirigentes y militantes dispuestos a acompañarlo.
El senador, que presidió el Partido Justicialista tucumano y actualmente se encuentra en uso de licencia en ese cargo, mantiene diferencias con su antiguo compañero de fórmula, especialmente por la relación que Jaldo construyó con la Casa Rosada.
En la previa del encuentro, dirigentes manzuristas denunciaron supuestas presiones que habrían dificultado conseguir un lugar para realizar la celebración. Desde el oficialismo provincial rechazaron cualquier vinculación con esos episodios.
Más allá de esas acusaciones cruzadas, el acto de Manzur realizado en el Club Villa Luján, tuvo una lectura política evidente: el exgobernador no está dispuesto a resignar su protagonismo dentro del peronismo tucumano.
Jaldo eligió el Hipódromo para mostrar su poder territorial
Del otro lado de la interna, Osvaldo Jaldo organizó su propia celebración bajo la consigna “Con tu familia y tu bandera”.
El escenario elegido fue el Hipódromo de Tucumán, donde el oficialismo provincial proyectó reunir alrededor de 30.000 militantes provenientes de municipios, comunas rurales, organizaciones sindicales y agrupaciones políticas.
La organización movilizó a dirigentes del interior y referentes territoriales que acompañan a la actual administración provincial.
Para Jaldo, el encuentro representa una oportunidad de exhibir su capacidad de convocatoria y consolidar su liderazgo dentro del justicialismo.
Pero también constituye un mensaje hacia Manzur y hacia la oposición: el gobernador pretende demostrar que cuenta con la estructura política necesaria para disputar su continuidad en el poder.
Milei, el punto de ruptura entre dos viejos aliados
La relación con el Gobierno Nacional aparece como una de las principales diferencias entre ambos sectores.
Jaldo mantiene una estrategia de diálogo y cooperación institucional con Javier Milei, que se tradujo en acompañamientos parlamentarios a iniciativas del oficialismo nacional.
Manzur, en cambio, se posicionó dentro del peronismo opositor y cuestiona las políticas económicas del Presidente.
La diferencia no es menor. Mientras el gobernador considera necesario mantener acuerdos con la Nación para garantizar gobernabilidad y recursos, el sector manzurista interpreta esa relación como un alejamiento de las posiciones tradicionales del justicialismo.
Sin embargo, detrás de las diferencias ideológicas también existe una disputa concreta por el poder.
Los dos dirigentes compartieron durante años un mismo proyecto político. Manzur fue gobernador con Jaldo como vicegobernador y ambos integraron una de las sociedades políticas más importantes del peronismo provincial.
Hoy, aquella alianza pertenece al pasado.
El 2027 ya se juega dentro del PJ
La división adquiere mayor importancia porque Tucumán se prepara para elegir gobernador el 9 de mayo de 2027.
Jaldo ya trabaja en su proyecto de continuidad junto a Acevedo, mientras Manzur intenta conservar influencia sobre sectores del justicialismo que no se identifican con la conducción provincial.
A ese escenario se suma el crecimiento de La Libertad Avanza, que busca consolidarse como alternativa electoral bajo el liderazgo provincial de Lisandro Catalán.
La disputa interna del peronismo podría convertirse en un factor determinante para las próximas elecciones.
Un justicialismo dividido enfrenta mayores dificultades para ordenar candidaturas, construir acuerdos y sostener una estrategia electoral común.
Pero también es cierto que las diferencias actuales no permiten descartar futuros entendimientos: la política tucumana tiene una larga historia de enfrentamientos que terminaron resolviéndose mediante acuerdos electorales.
Dos actos, una misma fecha y una contradicción difícil de ocultar
El 17 de octubre de 1945 quedó incorporado a la historia argentina como una jornada de movilización popular que marcó el nacimiento político del peronismo.
Ochenta y un años después, Tucumán ofrece una escena muy diferente.
El movimiento que históricamente levantó la bandera de la unidad celebra su fecha más representativa con sus principales dirigentes enfrentados.
Manzur y Jaldo podrán medir convocatorias, exhibir respaldos y disputar quién representa mejor la identidad justicialista.
Pero hay algo que los dos actos dejan en evidencia: el peronismo tucumano está dividido y la pelea por el liderazgo ya comenzó, mucho antes de que se abran las urnas.
La ironía política de este 17 de octubre resulta inevitable: mientras el justicialismo recuerda la lealtad como uno de sus principios fundamentales, sus principales referentes provinciales no logran ponerse de acuerdo ni siquiera para celebrar juntos.
Dos actos, dos proyectos y una misma pregunta de cara a 2027: ¿quién se quedará con la conducción del peronismo tucumano?