La sospechosa fue aprehendida cuando intentaba realizar una nueva extracción bancaria utilizando la identidad de la víctima. El perjuicio económico supera los $5 millones
Una mujer fue detenida en San Miguel de Tucumán acusada de haber cometido una serie de maniobras fraudulentas utilizando un Documento Nacional de Identidad y una tarjeta de crédito que habían sido extraviados por una vecina. Según la investigación judicial, la sospechosa realizó compras, consumos y extracciones de dinero por más de $5 millones.
La detención ocurrió en una sucursal del Banco Macro, ubicada sobre avenida Alem y calle Las Piedras, cuando la mujer intentaba concretar una nueva operación bancaria. Un empleado de seguridad habría advertido irregularidades y alertó a la Policía, lo que permitió la rápida intervención de efectivos de la División de Delitos Telemáticos.
La causa es investigada por la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad I, encabezada por el Fiscal Diego Alejo López Ávila. Durante la audiencia judicial se formalizó la investigación y se solicitaron medidas de coerción contra la acusada, identificada por sus iniciales S.R.V.
De acuerdo con la acusación de la Fiscalía, la mujer habría encontrado documentación personal perteneciente a la víctima —entre ellas el DNI y una tarjeta de crédito— y aprovechó esa situación para realizar múltiples operaciones ilegales entre marzo y mayo de este año.
Los investigadores sostienen que entre el 4 de marzo y el 27 de abril la acusada efectuó numerosas compras y consumos no autorizados con la tarjeta de crédito, generando una deuda cercana a los $3,2 millones. Además, el 8 de abril habría logrado retirar más de $2 millones de la cuenta bancaria de la damnificada tras hacerse pasar por ella ante empleadas del banco.
La maniobra comenzó a desmoronarse cuando empleados bancarios detectaron inconsistencias entre la identidad presentada, la firma y los datos biométricos registrados. Ante esas sospechas, se dio aviso inmediato a la Policía y la mujer fue aprehendida en el lugar.
El Ministerio Público Fiscal calificó provisoriamente los hechos como defraudación mediante el uso de tarjeta de crédito, estafa y tentativa de estafa, delitos que podrían derivar en severas penas si la acusada resulta condenada.
El caso vuelve a poner en foco el crecimiento de las estafas vinculadas al uso indebido de documentación y tarjetas extraviadas, una modalidad que en los últimos meses tuvo numerosos antecedentes en distintas provincias argentinas y que genera preocupación tanto en entidades bancarias como en usuarios del sistema financiero.
