De Tucumán a Kansas: la historia de una emprendedora que conquistó EEUU con empanadas y sueña con el Mundial 2026

Las historias de tucumanos que buscan nuevos horizontes lejos de su tierra siguen multiplicándose alrededor del mundo

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Las historias de tucumanos que buscan nuevos horizontes lejos de su tierra siguen multiplicándose alrededor del mundo

Esta vez, la protagonista es Claudia Luna, una mujer nacida en Tucumán que encontró en Kansas City, Estados Unidos, el lugar donde decidió echar raíces y convertir una receta tradicional en una oportunidad de vida.

A casi 8.000 kilómetros de su provincia natal, Claudia logró algo que parecía impensado: llevar el sabor de las auténticas empanadas tucumanas al corazón de Estados Unidos. Tras vivir en distintos países y definirse como una verdadera “gitana” de la vida, hace siete años se instaló en Kansas junto a sus tres hijos y comenzó a construir su propio proyecto gastronómico.

Lo que empezó como una apuesta personal terminó convirtiéndose en un emprendimiento exitoso que hoy despierta el interés de argentinos, latinoamericanos y estadounidenses que descubren en cada empanada una parte de la cultura tucumana. Las empanadas son uno de los símbolos más representativos de Tucumán, una verdadera insignia cultural que trasciende fronteras y genera orgullo entre los comprovincianos.

Pero el desafío más importante todavía está por llegar. Kansas City será una de las sedes del Mundial de Fútbol 2026 y recibirá a miles de hinchas de todo el mundo, entre ellos una gran cantidad de argentinos que seguirán a la Selección Nacional. En ese escenario, Claudia se prepara para vivir una oportunidad única: mostrar la gastronomía tucumana ante visitantes de distintas nacionalidades y multiplicar sus ventas durante el evento deportivo más importante del planeta.

Su historia refleja el espíritu de muchos tucumanos que, frente a las dificultades económicas y la búsqueda de nuevas oportunidades, deciden emigrar sin olvidar sus raíces. Lejos de su tierra, Claudia encontró en una receta heredada, en el repulgue perfecto y en el sabor inconfundible de la empanada tucumana una forma de mantener vivo el vínculo con su provincia.

Mientras el Mundial se acerca, sus empanadas se preparan para jugar su propio campeonato. Y en cada una de ellas viajará también un pedazo de Tucumán, demostrando que el talento, la tradición y el esfuerzo pueden abrir puertas en cualquier rincón del mundo.

Porque a veces los sueños no se construyen únicamente con grandes inversiones o contactos. A veces comienzan con una receta familiar, mucha perseverancia y el coraje de empezar de nuevo lejos de casa.

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