La empresa suspendió un servicio que debía partir desde Aeroparque por falta de tripulación. La posibilidad de reprogramar los viajes recién para el domingo desató la furia de los pasajeros, muchos de los cuales viajaban para asistir al recital de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado
Momentos de tensión, bronca e indignación se vivieron este jueves en el Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires, cuando pasajeros que tenían previsto viajar a Tucumán se encontraron con una noticia inesperada: Aerolíneas Argentinas había cancelado su vuelo y la alternativa de reprogramación podía demorarse hasta el domingo.
El servicio afectado fue el AR1484, que debía despegar alrededor de las 18 con destino al Aeropuerto Internacional Teniente Benjamín Matienzo. Sin embargo, la compañía informó que el avión no contaba con la tripulación necesaria para realizar el viaje.
La explicación estuvo lejos de calmar los ánimos. Por el contrario, el malestar se multiplicó cuando los pasajeros recibieron la información de que no habría disponibilidad para reubicarlos durante el viernes y que algunos podrían tener que esperar hasta el domingo.
Tres días de demora para un vuelo de apenas dos horas. Una situación que desató gritos, protestas y fuertes cuestionamientos a la compañía aérea en plena terminal porteña.
Un viaje que terminó en frustración
Entre los pasajeros afectados había numerosas personas que habían organizado su viaje a Tucumán para participar del recital de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, previsto para este sábado.
Para esos viajeros, la posibilidad de arribar recién el domingo significaba perderse el espectáculo, además de afrontar las complicaciones económicas y personales derivadas de una cancelación imprevista.
Pero el problema no se limitó a los fanáticos de la banda. También quedaron afectados pasajeros con compromisos familiares, laborales y personales que dependían de llegar a la provincia en la fecha programada.
Sin tripulación y sin respuestas inmediatas
La explicación atribuida a Aerolíneas Argentinas fue concreta: faltaba la tripulación necesaria para operar el vuelo.
Sin embargo, hasta el momento no trascendieron mayores detalles sobre las razones de esa falta de personal ni se informó oficialmente cuántos pasajeros resultaron perjudicados.
Tampoco estaba confirmado que todos debieran esperar hasta el domingo, ya que algunos podrían ser reubicados en otros servicios según la disponibilidad.
Lo cierto es que una cancelación por cuestiones operativas terminó alterando los planes de numerosos viajeros en la antesala de un fin de semana largo.
El costo de una cancelación que va más allá del pasaje
La situación vuelve a poner sobre la mesa un problema que excede la suspensión de un vuelo: las consecuencias que deben afrontar los pasajeros cuando una compañía aérea no puede cumplir con el servicio contratado.
Reservas de alojamiento, entradas para espectáculos, compromisos laborales y reuniones familiares pueden quedar comprometidos por una decisión operativa que los usuarios no provocaron.
Mientras los pasajeros buscaban respuestas y alternativas para llegar a Tucumán, quedó planteado un interrogante inevitable: quién se hace cargo de los perjuicios cuando un vuelo se cancela por falta de tripulación y la solución ofrecida llega tres días después.