Cuentas en rojo: las provincias registraron uno de los peores trimestres fiscales de los últimos 13 años y se encienden las alarmas en Tucumán 

Un informe de la consultora Empiria reveló que el superávit primario de las provincias cayó de forma drástica al 0,2% del PBI durante los primeros tres meses del año. La reducción de transferencias nacionales y la caída en la recaudación presionan las finanzas locales

El escenario económico para las provincias del país atraviesa uno de sus momentos más complejos de la última década. Según un reciente informe elaborado por la consultora Empiria y difundido por el diario Ámbito, el superávit primario del consolidado provincial se redujo al 0,2% del PBI en el primer trimestre del año. 

Se trata de un deterioro drástico si se lo compara con el 0,9% del PBI alcanzado en el mismo período de 2024 —momento que marcó el pico de la serie histórica— y con el 0,4% registrado en 2025. Salvo por los inicios de la serie en 2012 (0,1%) y 2013 (0,2%), el registro de este año se posiciona como uno de los más bajos de los últimos 13 años. 

El impacto en Tucumán y la región

Para la provincia de Tucumán, este contexto nacional impone un estrecho margen de maniobra. La desaceleración de la actividad económica golpea de manera directa la recaudación de impuestos provinciales clave —como Ingresos Brutos y el Impuesto a los Sellos—, a lo que se suma el recorte de las transferencias no automáticas por parte del Gobierno Nacional y una coparticipación federal que pierde terreno frente a la inflación.

A nivel país, 17 de las 24 jurisdicciones registraron caídas en la recaudación de tributos provinciales clave respecto al año anterior. Si bien algunas provincias patagónicas o con fuerte perfil extractivo mostraron cierta resiliencia, la gran mayoría de las provincias del Norte Grande, entre ellas Tucumán, enfrentan el desafío de sostener el funcionamiento del Estado, las paritarias estatales y la obra pública con ingresos propios golpeados y recursos coparticipables en contracción real.

Factores clave del deterioro

  • Caída de la recaudación propia: La menor actividad comercial e industrial impacta de lleno en los ingresos tributarios locales.
  • Freno en transferencias discretionary y aportes nacionales: Las provincias deben solventar gastos corrientes con recursos propios sin el auxilio de fondos discrecionales de la Nación.
  • Presión sobre el gasto rígido: Los costos de funcionamiento básico, junto a las demandas salariales del sector público en un contexto de inflación persistente, achican los márgenes de ahorro.

Un desafío para la gestión provincial

Ante este panorama, la Administración Provincial se encuentra ante la urgencia de mantener el equilibrio fiscal mediante una rigurosa eficiencia del gasto público y la búsqueda de esquemas alternativos de financiamiento. Con un superávit nacional en declive y un primer trimestre que dejó alertas encendidas en todo el mapa federal, el resto del año exigirá una prudente administración financiera para evitar el déficit y preservar la paz social en la provincia.

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