Cuánto paga cada provincia por la luz: Tucumán en el promedio nacional, ni tan caro ni tan barato

Un informe del IIEP de la UBA y el Conicet reveló que la tarifa eléctrica varía hasta un 184% entre jurisdicciones, con el mismo precio mayorista de la energía para todas

Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el Gobierno fijó como objetivo que los argentinos pagaran el costo real de la energía, un servicio que durante años tuvo tarifas congeladas y subsidios masivos. En ese escenario, un relevamiento del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet mostró que la factura eléctrica residencial varía hasta un 184% entre provincias.

Mientras en La Rioja un hogar sin subsidio paga $55.397 mensuales por su consumo eléctrico, uno en Neuquén abona casi el triple: $157.046 por la misma cantidad de kilowatts consumidos.

De acuerdo con el estudio, el promedio nacional se ubicó en $89.205 para usuarios sin subsidio y en $58.009 para quienes reciben bonificaciones en el precio mayorista de la energía. Esa diferencia —la factura sin subsidio es 1,5 veces la del hogar subsidiado— refleja el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que desde principios de año reemplazó al sistema de segmentación anterior y concentra el beneficio en hogares con ingresos inferiores a tres canastas básicas totales.

Aun así, la brecha con el costo real del servicio sigue siendo amplia: según un análisis de Regional Investment Consulting (Ricsa), un usuario residencial con subsidio paga apenas el 32% del costo real de la electricidad. El Estado financia el 68% restante.

El informe del IIEP aclara no obstante que la dispersión de tarifas entre provincias “es multicausal” y que la comparación “debe ser analizada a la luz de factores que inciden en la determinación de tarifas en cada jurisdicción”. Desde el 1° de julio rige la Resolución 151/26, que fija los precios estacionales mayoristas de la electricidad en forma uniforme para todo el territorio nacional. Lo que varía entre provincias es el ritmo de actualización del Valor Agregado de Distribución (VAD) —el componente que refleja el costo de llevar la energía desde la red troncal hasta cada hogar— y la carga impositiva de cada jurisdicción. A eso se suman, según el informe, “anomalías regulatorias que alteran artificialmente los niveles tarifarios en algunas jurisdicciones”.

El ejemplo de Neuquén: la presión impositiva

La composición de la factura neuquina ilustra ese fenómeno con precisión. Para un usuario sin subsidio, solo el 19% del total corresponde al precio de la energía —el porcentaje más bajo de todo el país—, mientras que el VAD representa el 51% y los impuestos el 30% restante. El promedio nacional distribuye los componentes de forma diferente: 33% energía, 41% VAD y 26% impuestos. Dicho de otro modo, Neuquén no paga más por la energía en sí —que cuesta lo mismo en todo el país— sino por lo que cobra la distribuidora local y por la presión impositiva provincial.

El mes de julio sumó otro factor a la ecuación. En pleno pico de consumo invernal, la factura eléctrica fue el componente de la canasta de servicios que más subió en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): un 12,5% respecto a junio, por la combinación de mayor consumo estacional y aumentos tarifarios del 5,7% en el cargo variable para usuarios sin subsidio.

Los hogares subsidiados, en cambio, vieron bajar su factura, porque las bonificaciones de invierno —que alcanzan el 66,6% sobre el precio mayorista de la electricidad— más que compensaron el mayor consumo. La canasta de servicios públicos del AMBA —electricidad, gas, transporte y agua— llegó a $295.826 mensuales para un hogar sin subsidio, lo que representa el 15% de un salario promedio registrado, según el mismo informe del IIEP.

El dato adquiere otra dimensión cuando se cruza con el mapa económico y laboral de Neuquén. La provincia patagónica es, por lejos, la jurisdicción con mayor dinamismo del empleo formal privado en Argentina. Entre diciembre de 2011 y diciembre de 2025, el empleo privado registrado a nivel nacional creció apenas 96.052 puestos. Neuquén explicó por sí sola el 60,8% de ese total: pasó de 90.642 a 149.028 trabajadores registrados en el sector privado, una ganancia neta de 58.386 puestos, según estadísticas del Ministerio de Capital Humano en base al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Ninguna otra provincia se acerca a ese protagonismo: Buenos Aires sumó 37.572 puestos en el mismo período, con una variación de apenas 1,9 por ciento.

“Neuquén es quizás el caso más elocuente” del proceso de cambio estructural que atraviesa la economía argentina, escribió el economista jefe de PwC ArgentinaJosé María Segura, en la edición de abril de la publicación Economic GPS. El analista describió un mapa del empleo que “se está redibujando a lo largo de la cordillera, lejos de los centros urbanos tradicionales”, con la minería, la energía y el agro como motores de actividad, mientras los sectores ligados a la demanda interna “muestran un rezago”.

La tendencia se aceleró en los últimos años. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, Neuquén incorporó alrededor de 12.000 nuevos empleos privados registrados, un incremento del 7,1%, mientras que el empleo formal privado a nivel nacional retrocedió cerca del 4% en el mismo período, de acuerdo con el SIPA. La tasa de desempleo provincial se ubica en el 2,3%, frente al 7,5% del promedio nacional. El motor es Vaca Muerta, cuya expansión traccionó la demanda de trabajo en la industria hidrocarburífera y en sectores vinculados como la construcción, el transporte y los servicios.

La factura eléctrica sin subsidio de $157.046 que pagan los hogares neuquinos convive con el salario neto promedio más alto del país entre los trabajadores registrados del sector privado: $2.716.975 mensuales, según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Capital Humano.

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