El argentino Leonel Jaime frenó un ataque de Peñarol para permitir que atendieran a un adversario. Recibió abucheos y reproches de sus compañeros
Un gesto de solidaridad terminó en lágrimas durante el empate 0 a 0 entre Peñarol y Juventud de Las Piedras, por el Clausura uruguayo. Leonel Jaime, de 20 años y formado en River, quedó en el centro de una escena que expuso las contradicciones del fútbol.
En el Estadio Centenario, el argentino decidió tirar la pelota afuera al advertir que un rival permanecía tendido y dolorido. El árbitro había dejado seguir y Peñarol tenía una oportunidad para atacar.
Su decisión provocó silbidos desde las tribunas y recriminaciones de algunos compañeros. Afectado por esa reacción, el juvenil comenzó a llorar dentro de la cancha.
La presión por ganar puede explicar el malestar, pero difícilmente justifique castigar una conducta solidaria.
La escena deja una pregunta incómoda: ¿qué valores transmite el fútbol cuando preocuparse por un adversario se convierte en motivo de reproche?
Jaime resignó un ataque. La reacción que recibió puso en discusión algo mucho más importante que una jugada.