Agustín López Gagliasso, de 22 años, fue hallado culpable de los delitos de homicidio simple con dolo eventual y lesiones leves. Deberá cumplir la pena en la Unidad Penitenciaria Nº11 de Piñero
A más de un año del fatal accidente, en el que el tiktoker Agustín López Gagliasso, de 22 años, chocó y mató a Tania Gandolfi, de 41, y a su hija Agustina García, de 17, la Justicia de Rosario lo condenó a 16 años de prisión por los delitos de homicidio simple con dolo eventual y lesiones leves. A su vez, se le impusó una inhabilitación para conducir autos por 10 años.
El Juicio comenzó el lunes 7 de septiembre. La Fiscal Valeria Piazza, de la Unidad Fiscal especializada en Siniestros Viales y Delitos Culposos, le atribuyó al acusado el siniestro que tuvo lugar el 21 de enero de 2025, en la intersección de la avenida Arturo Illia y Presidente Roca.
De acuerdo a la reconstrucción, Gagliasso circulaba en su Peugeot 206 por el túnel de la Avenida Illia, cuando luego de una discusión con un motociclista comenzó una persecución. En ese contexto, aceleró hasta alcanzar una velocidad de 120,7 kilómetros por hora, una cifra que, de acuerdo con la Fiscalía, duplica el límite permitido para ese tramo.
Al acercarse a la intersección de Arturo Illia y Presidente Roca, el acusado no habría frenado y realizó maniobras de sobrepaso en zigzag entre otros vehículos. En ese momento, perdió el control del Peugeot, derrapó, subió a la vereda e impactó contra las personas que estaban junto a una columna del semáforo.

Como consecuencia del impacto, Gandolfi y García murieron al instante. Por otro lado, una niña de seis años, un hombre de 45 y una joven de 20 que también se encontraba a bordo del Peugeot sufrieron lesiones leves.
Durante el proceso, la fiscalía presentó varias pruebas. Entre ellas, videos y testimonios, como el de la joven que viajaba en el mismo vehículo que el acusado. “Estaba cegado. Yo tenía miedo, pensé que me moría. Me agarré fuerte. No sentí el impacto. Salí sola del auto, me vi llena de sangre. Me dolía todo. Al principio no podía caminar, tenía vidrios pegados en la cara. Pedí ayuda. Agustín siempre estuvo enfocado en seguir a la moto. Estaba en la suya, no le importó nada, ni si yo me moría o si chocaba con otros autos. Un inconsciente”, relató.