Lisandro Catalán, referente provincial de LLA, insiste en que el Gobierno tucumano cumpla la promesa de implementar en los próximos comicios la Boleta Única de Papel (BUP). Hay una movida del Gobierno Nacional en ese sentido. La resistencia de todo el arco político local para cambiar un sistema turbio y arcaico
Mientras el oficialismo provincial y la oposición tradicional miran para otro lado, La Libertad Avanza (LLA) insiste en una reforma electoral prometida y nunca cumplida. La Boleta Única de Papel vuelve al centro del debate político tucumano de cara a 2027.
Desde hace años, Tucumán arrastra una deuda institucional profunda: la reforma de su sistema electoral. Promesas hubo muchas. Cumplimientos, ninguno. La implementación de la Boleta Única de Papel, reclamada por amplios sectores de la sociedad, quedó sepultada bajo la conveniencia política de un modelo que beneficia a quienes gobiernan y a quienes dicen ser oposición (léase radicales).
La reforma electoral fue prometida formalmente ante la Iglesia local (2023), con firma incluida, por el peronismo, el radicalismo, Fuerza Republicana, el Partido de la Justicia Social y otras fuerzas provinciales, en un compromiso asumido ante el Arzobispo de Tucumán. Más tarde, el propio gobernador Osvaldo Jaldo ratificó públicamente esa promesa durante la apertura de sesiones legislativas de marzo de 2024. Sin embargo, todo quedó en la nada.
En ese escenario de incumplimientos, LLA aparece como la única fuerza política que insiste de manera sostenida en avanzar con la BUP para las elecciones provinciales de 2027. Con Catalán a la cabeza, el espacio libertario levanta una bandera que incomoda al poder político tradicional.
La soledad de esta pelea no es casual. El oficialismo tucumano no tiene ninguna intención real de modificar un sistema —el de los acoples— que le permitió ganar casi todas las elecciones durante décadas. Un mecanismo cuestionado por su complejidad, su opacidad y por distorsionar la voluntad popular.
Del otro lado, el radicalismo tucumano vuelve a exhibir su doble discurso. Frente a los micrófonos, declama la necesidad de una reforma electoral. Off the record, reconoce que no quiere cambiar nada. El motivo es evidente: también se ha nutrido y beneficiado del mismo sistema perverso de acoples que dice criticar, en perfecta sintonía con el peronismo.
La discusión toma ahora una dimensión nacional. El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, impulsa una campaña federal para que todas las provincias adopten la Boleta Única de Papel en 2027. Se trata de una apuesta fuerte de la Administración de Javier Milei, que busca terminar con sistemas electorales arcaicos y manipulables.
En ese marco, Lisandro Catalán fue claro en sus redes sociales al cuestionar el esquema vigente en Tucumán. Sobre el sistema de decenas de acoples, afirmó:
“Un sistema electoral que obliga a los ciudadanos a elegir entre cientos de boletas no garantiza ni representación ni transparencia”.
Catalán remarcó la necesidad de cumplir con la prometida reforma electoral para terminar con un método que calificó como tramposo y avanzar hacia un sistema claro, ágil y transparente.
“Desde La Libertad Avanza Tucumán vamos a trabajar para que se cumpla el compromiso asumido de reformar el sistema electoral y devolverle claridad, transparencia y simplicidad al acto de votar”, sostuvo.
Hoy, LLA pelea prácticamente sola. Ningún otro partido político acompaña seriamente la eliminación de los acoples, un método que les garantiza ventajas electorales y todo tipo de beneficios.
Sin embargo, la presión del Gobierno Nacional podría ser el factor decisivo para destrabar una reforma largamente postergada. No se trata solo de un reclamo partidario: la BUP es una demanda mayoritaria del pueblo tucumano, cansado de un sistema confuso, costoso y poco transparente.
Este año aparece como la última oportunidad real de la actual gestión provincial para cumplir con la promesa hecha a todos los tucumanos. La pregunta ya no es si la reforma es necesaria, sino quiénes están dispuestos a perder privilegios para mejorar la democracia.
