Argentina bajo una alarmante ola de femicidios: una muerte cada 30 horas y el peor octubre desde 2022

Un informe del Observatorio Nacional de MuMaLá reveló cifras estremecedoras sobre la violencia de género en el país. Durante octubre se registraron 36 muertes vinculadas a femicidios y otras formas de violencia de género, mientras que en lo que va de 2026 ya se contabilizan 239 víctimas. Tucumán también enfrenta esta problemática, con recientes casos que conmocionaron a la provincia

Por la redacción de SIN CODIGO TUCUMÁN

La violencia de género continúa dejando cifras alarmantes en Argentina. Un nuevo relevamiento del Observatorio Nacional de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) reveló que octubre de 2026 se convirtió en el mes más grave para ese período desde 2022, con 36 muertes registradas en el marco de la violencia machista.

Según el informe, entre el 1 de enero y el 30 de octubre se contabilizaron 239 femicidios y otras muertes violentas vinculadas al género, de los cuales 177 corresponden a femicidios directos.

Los números reflejan una realidad preocupante: en Argentina se registra, en promedio, una muerte vinculada a la violencia de género cada 30 horas.

Las cifras que estremecen al país

El relevamiento de MuMaLá expone datos que permiten dimensionar la gravedad del problema.

•⁠ ⁠239 femicidios y otras muertes violentas vinculadas al género durante 2026.
•⁠ ⁠177 femicidios directos.
•⁠ ⁠36 muertes registradas durante octubre.
•⁠ ⁠728 intentos de femicidio en lo que va del año.
•⁠ ⁠179 niños, niñas y adolescentes quedaron sin sus madres.
•⁠ ⁠El 59% de los crímenes ocurrió dentro de viviendas.
•⁠ ⁠El 61% de los agresores eran parejas, exparejas o familiares de las víctimas.

Uno de los aspectos más preocupantes es que la mayoría de los hechos ocurre en espacios que deberían representar seguridad y protección para las víctimas: sus propios hogares.

El peligro muchas veces está dentro de la casa

Los datos demuestran que la violencia de género no se limita a ataques de desconocidos en la vía pública.

Por el contrario, una proporción importante de los crímenes es cometida por personas que mantienen o mantuvieron vínculos afectivos o familiares con las víctimas.

Las estadísticas también muestran que la separación de una pareja no siempre significa el final de una situación de riesgo.

En numerosos casos, las amenazas, el hostigamiento y las agresiones continúan después de la ruptura.

Tucumán también enfrenta esta dolorosa realidad

La provincia no permanece ajena a esta problemática.

Uno de los episodios recientes ocurrió en Villa Chicligasta, departamento Simoca, donde Karen Daiana Díaz, de 19 años, fue encontrada muerta junto a su expareja, Alberto del Jesús Vallejo, de 31.

El caso es investigado por la Justicia bajo la hipótesis de un femicidio seguido de suicidio.

Según los primeros testimonios, la joven se había separado del hombre días antes y habría regresado a retirar sus pertenencias cuando ocurrió el trágico episodio.

Las pericias deberán determinar las circunstancias exactas de ambas muertes.

El hecho volvió a generar preocupación por la violencia extrema contra las mujeres y por la necesidad de detectar situaciones de riesgo antes de que terminen en tragedia.

Cientos de chicos quedaron sin sus madres

Otra de las consecuencias más dolorosas de los femicidios es el impacto sobre los hijos de las víctimas.

De acuerdo con MuMaLá, al menos 179 niños, niñas y adolescentes quedaron sin sus madres durante los primeros diez meses del año.

Detrás de cada una de estas cifras existen familias destruidas, chicos que deben afrontar pérdidas traumáticas y entornos familiares que necesitan acompañamiento psicológico, social y económico.

Un problema que exige respuestas

La organización advirtió sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, la asistencia a las víctimas y las medidas de protección frente a situaciones de violencia.

Los especialistas señalan que las denuncias deben estar acompañadas por respuestas rápidas y efectivas, especialmente cuando existen amenazas, antecedentes de agresiones o incumplimientos de restricciones judiciales.

La articulación entre la Justicia, las fuerzas de seguridad y los organismos de asistencia resulta fundamental para evitar que las situaciones de violencia escalen hasta consecuencias irreversibles.

Un octubre que deja una señal de alarma

Las cifras difundidas por MuMaLá corresponden a un relevamiento de una organización civil y pueden actualizarse a medida que avancen las investigaciones judiciales.

Sin embargo, el panorama que describen resulta profundamente preocupante.

Octubre termina con 36 muertes vinculadas a la violencia de género y un país que sigue enfrentando dificultades para prevenir estos crímenes.

Detrás de las estadísticas hay mujeres que perdieron la vida, familias atravesadas por el dolor y cientos de chicos que deberán crecer sin sus madres. Una realidad que exige mucho más que indignación: requiere prevención, protección y respuestas concretas de las instituciones.

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