Alarma en Europa: una nueva ola de amenazas de bomba afectó a por lo menos 25 vuelos comerciales

El continente europeo vive horas de preocupación por una serie de amenazas de bomba contra aviones de pasajeros. Hubo vuelos desviados, aterrizajes de emergencia, inspecciones policiales y hasta aviones de combate escoltando aeronaves comerciales. Las autoridades investigan quién está detrás de los episodios, que se repiten por segunda vez en la semana

Europa volvió a encender todas las alarmas este jueves 5 de noviembre. Una nueva ola de amenazas de bomba afectó a por lo menos 25 vuelos comerciales en diferentes países, obligando a activar protocolos extraordinarios de seguridad aérea.

Los incidentes se extendieron desde Irlanda hasta Bulgaria y alcanzaron operaciones en Francia, Italia, España, Polonia, Dinamarca, Austria y República Checa, entre otros países.

Según informó la agencia internacional Reuters, varias aeronaves debieron modificar sus recorridos, mientras que otras fueron escoltadas por aviones militares hasta completar sus aterrizajes.

Aunque las inspecciones realizadas hasta el momento no encontraron explosivos, la reiteración de las amenazas generó preocupación entre las autoridades europeas.

Aviones de combate escoltaron vuelos comerciales

Uno de los episodios más importantes involucró a un Airbus A320 de Aer Lingus que había partido desde Dublín, Irlanda, con destino a Roma. Durante el vuelo se recibió una amenaza de bomba que obligó a modificar el recorrido de la aeronave.

El avión fue desviado hacia la base aérea militar de Évreux, en Francia, donde aterrizó bajo un importante operativo de seguridad y con asistencia de aviones de combate franceses. A bordo viajaban 151 pasajeros y seis tripulantes, quienes pudieron descender sin sufrir lesiones.

Otro episodio se registró con un vuelo de Finnair que cubría la ruta entre Helsinki y Roma. La aeronave fue escoltada por cazas de la Fuerza Aérea italiana hasta el aeropuerto de Fiumicino.

Amenazas en distintos países y aeropuertos

En Bulgaria, tres vuelos de Ryanair procedentes de Madrid, Copenhague y Londres fueron alcanzados por amenazas que obligaron a activar protocolos de emergencia. También se registraron incidentes en Polonia, Austria y República Checa.

En Praga, las autoridades confirmaron amenazas contra cuatro vuelos y señalaron que las inspecciones no detectaron elementos sospechosos.

Las aerolíneas afectadas debieron coordinar procedimientos con las fuerzas de seguridad, controladores aéreos y equipos especializados en explosivos.

La segunda ola de amenazas en apenas 48 horas

Los episodios de este jueves no fueron aislados. El martes 3 de noviembre, por lo menos siete vuelos comerciales y un crucero habían recibido amenazas similares en distintos puntos de Europa.

Aquellos incidentes también provocaron operativos de seguridad, alteraciones en los itinerarios y controles extraordinarios.

La reiteración de los avisos en tan pocos días incrementó la preocupación de las autoridades aeronáuticas, que buscan determinar si existe una organización o un grupo coordinando las amenazas.

¿Quién está detrás de las amenazas?

Por el momento, ningún gobierno europeo atribuyó oficialmente la responsabilidad de estos episodios.

Sin embargo, la investigación se desarrolla en un contexto de creciente preocupación por las denominadas operaciones de guerra híbrida, que pueden incluir sabotajes, ataques informáticos, desinformación y acciones destinadas a alterar servicios esenciales.

Distintos gobiernos europeos han denunciado anteriormente operaciones de este tipo atribuidas a Rusia, acusaciones rechazadas por Moscú.

No obstante, hasta ahora no existe evidencia pública que permita vincular directamente a Rusia, Irán o cualquier otro Estado con esta ola de amenazas contra vuelos comerciales.

Los investigadores intentan establecer el origen de las comunicaciones y determinar si los incidentes están relacionados.

¿Qué sucede con los pasajeros?

Las autoridades aeronáuticas aplican protocolos estrictos ante cualquier aviso sobre la posible presencia de explosivos.

Cuando se recibe una amenaza, los responsables de seguridad evalúan su credibilidad y pueden ordenar el desvío de una aeronave, un aterrizaje preventivo o inspecciones adicionales.

En los casos considerados de mayor riesgo, también pueden intervenir aviones militares para acompañar a la aeronave hasta un aeropuerto seguro.

Los pasajeros pueden sufrir demoras importantes, cancelaciones o cambios de destino, incluso cuando posteriormente se comprueba que la amenaza era falsa.

Europa investiga una situación que preocupa a la seguridad internacional

La magnitud de los episodios y su repetición en distintos países convierten esta ola de amenazas en un problema de seguridad que trasciende a las aerolíneas afectadas.

Las autoridades buscan identificar a los responsables y determinar si existe un intento deliberado de provocar temor, alterar el transporte aéreo y poner a prueba los sistemas de respuesta de los países europeos.

Hasta el momento no se encontraron artefactos explosivos en los aviones inspeccionados y no se informaron víctimas por estos incidentes.

Sin embargo, la preocupación continúa: Europa enfrenta una sucesión de falsas alarmas que obliga a movilizar recursos policiales, aeroportuarios y militares para garantizar la seguridad de miles de pasajeros.

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