El 7 de octubre de 2023 quedó marcado como el día más sangriento de la historia de Israel. Militantes de Hamas y otras facciones armadas irrumpieron desde la Franja de Gaza, atacaron kibutzim, bases militares y el festival Nova, asesinaron a unas 1.200 personas y secuestraron a 251. Entre las víctimas hubo argentinos: 21 fueron tomados como rehenes y varios compatriotas murieron durante el ataque o en cautiverio
Por la redacción de SIN CODIGO TUCUMÁJN
A las 6.29 de la mañana del 7 de octubre de 2023, miles de cohetes comenzaron a ser disparados desde Gaza hacia territorio israelí. Casi al mismo tiempo, hombres armados atravesaron la frontera por tierra, aire y mar y avanzaron sobre comunidades del sur de Israel.
En pocas horas, el ataque se transformó en una masacre. Los agresores ingresaron en kibutzim como Be’eri, Kfar Aza y Nir Oz, atacaron bases militares y llegaron hasta el predio del festival de música Nova, donde cientos de jóvenes fueron asesinados mientras intentaban escapar. El saldo general es de más de 1.200 muertos y 251 personas secuestradas.
Argentina declaró posteriormente a Hamas organización terrorista internacional.
Los rehenes: la herida que quedó abierta durante años
Si la matanza conmocionó al mundo, el secuestro de 251 personas profundizó todavía más el impacto del ataque.
Entre los cautivos había bebés, niños, ancianos, mujeres, soldados y familias enteras. Fueron trasladados a Gaza y retenidos durante períodos que, en algunos casos, superaron los 700 días.
Con el paso del tiempo, algunos fueron liberados durante treguas y acuerdos de intercambio. Otros murieron durante el cautiverio. Los últimos rehenes que permanecían con vida fueron liberados en octubre de 2025.
Los argentinos secuestrados
Argentina fue uno de los países extranjeros más golpeados por el ataque. De los 251 rehenes, 21 tenían nacionalidad argentina. Entre ellos estuvieron integrantes de las familias Bibas, Cunio, Horn, Engelbert, Leimberg, Marman y Roitman, entre otras.
Algunos recuperaron la libertad durante los primeros intercambios de noviembre de 2023. Otros debieron esperar mucho más. Iair Horn fue liberado después de casi 500 días de cautiverio.
En octubre de 2025 fueron liberados los últimos tres argentinos que permanecían con vida en Gaza: Ariel Cunio, David Cunio y Eitan Horn, todos después de más de 700 días secuestrados.
La tragedia de la familia Bibas
Pocas imágenes sintetizaron tanto el horror del 7 de octubre como las de Shiri Silberman Bibas abrazando a sus hijos Ariel, de cuatro años, y Kfir, de apenas nueve meses, mientras hombres armados los rodeaban antes de trasladarlos a Gaza. Kfir se convirtió en el rehén más pequeño.
Las autoridades israelíes confirmaron posteriormente la muerte de Kfir y Ariel Bibas durante el cautiverio. Argentina decretó dos días de duelo nacional en febrero de 2025.
Shiri también murió, mientras que su esposo, Yarden Bibas, fue liberado en febrero de 2025.
La historia de la familia quedó convertida en uno de los símbolos mundiales del secuestro de civiles durante aquella jornada.
Argentinos asesinados
También hubo ciudadanos argentinos muertos directamente durante el ataque.
Entre ellos estuvieron Rodolfo Fabián Skariszewski, asesinado en Moshav Ohad; Avi Korin; Ronit Rudman; y José Luis Silberman, cuyo cuerpo fue encontrado días después. Para el 21 de octubre de 2023, ya se habían confirmado nueve argentinos muertos a causa del ataque.
A esa lista se sumaron posteriormente argentinos secuestrados que murieron en cautiverio o cuyos cuerpos fueron retenidos en Gaza.
Entre ellos estuvo Lior Rudaeff, argentino de 61 años que murió defendiendo el kibutz Nir Yitzhak. Su cuerpo fue llevado a Gaza y recién pudo ser recuperado más de dos años después.
Un día que cambió Medio Oriente
El ataque del 7 de octubre desencadenó una guerra que modificó por completo el mapa político y humanitario de Medio Oriente.
Israel respondió con una ofensiva militar de gran escala sobre Gaza. Tres años después, el conflicto sigue dejando consecuencias profundas en ambos lados: familias destruidas, desplazamientos masivos, ciudades arrasadas y una crisis política y humanitaria que todavía no encuentra una salida definitiva.
Pero cada aniversario vuelve inevitablemente al punto de partida. A aquella mañana de sábado. A los kibutzim invadidos. A los jóvenes asesinados en el festival Nova. A las familias arrancadas de sus casas.
Y, especialmente, a los 251 rehenes que fueron llevados a Gaza, entre ellos 21 argentinos.
Tres años después, el 7 de octubre sigue siendo una herida abierta para Israel y también para decenas de familias argentinas que quedaron atravesadas para siempre por aquella masacre.