Tucumán: cuando el cargo importa más que el proyecto

Salvo La Libertad Avanza, todos los demás que dicen ser opositores en Tucumán trabajaron, los últimos 40 años, para que el peronismo siga estando en el poder. Divide y reinarás

Por SIN CODIGO

Durante los últimos 40 años, el peronismo en Tucumán logró algo que ningún otro espacio político pudo siquiera imitar: unidad electoral. Podrán odiarse, pelearse, traicionarse y hasta judicializarse entre ellos, pero cuando llega la hora de votar se ordenan como una familia que se detesta puertas adentro pero sale unida a la calle. Y así ganan. Siempre.

Esa capacidad de cerrar filas explica buena parte de su permanencia en el poder. Pero también deja al desnudo la enorme responsabilidad de una oposición que, elección tras elección, nunca supo —o nunca quiso— unirse para derrotarlos.

Durante cuatro décadas, el radicalismo primero y Fuerza Republicana después jugaron el mismo libreto: discursos altisonantes, internas feroces, acuerdos que nunca se concretaban y finales previsibles. Cuando estuvieron cerca de construir un frente común, casualmente algo pasaba. Se rompía el acuerdo, se dividía el voto opositor y el peronismo volvía a ganar.

No está escrito en ningún expediente judicial, pero en Tucumán todos saben que a muchos de esos “opositores históricos” les importó más un carguito, una caja o algún acuerdo por debajo de la mesa que pelear en serio por un cambio profundo en la provincia. Si después de 40 años no aprendieron a unirse, no fue por ingenuidad: fue por conveniencia. Y así terminaron siendo funcionales al oficialismo.

Un escenario nuevo (¿o no tanto?)

Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia en 2023, el mapa político cambió. En 2025 quedó claro quiénes se constituyeron como la principal oposición real al peronismo tucumano: La Libertad Avanza (LLA). Les guste o no a los radicales con peluca, a los radicales tibios o a los radicales sin partido; les irrite o no a Fuerza Republicana, hoy el espacio libertario concentra el voto opositor con vocación de poder.

El mensaje es simple: quien quiera abrazar las ideas de la libertad deberá golpear la puerta de La Libertad Avanza y trabajar por un proyecto, no por un cargo. Y ahí es donde empiezan los problemas.

El vedetismo político que exhiben figuras como el diputado nacional Mariano Campero o el legislador provincial José “Pepe” Seleme -ambos ex radicales que intentaron encajar en LLA y no lo lograron- ya lo vimos demasiadas veces en Tucumán. Pretenden entrar a un espacio no para construirlo, sino para ser candidatos. Y cuando no se les promete lo que quieren, hacen lo de siempre: romper, dividir y jugar por afuera.

Ambos, Campero y Seleme, dicen que van a “derrocar al peronismo” en 2027 -no con LLA sino por fuera- pero en la práctica hacen exactamente lo que históricamente garantizó la continuidad del modelo peronista: fragmentar a la oposición.

El poder real y las excusas conocidas

Les guste o no, Lisandro Catalán está a cargo de La Libertad Avanza en Tucumán. Así lo decidió Karina Milei, que es “El Jefe” político del partido. Y en la lógica libertaria, quien decide candidaturas, alianzas y estrategias no es la dirigencia local: decide Karina Milei.

Falta más de un año para las elecciones provinciales y pueden pasar muchas cosas. Pero hay algo seguro: los nombres para encabezar candidaturas en Tucumán los definirá la conducción nacional. Entonces resulta llamativo ver a dirigentes, como Campero, que se sacan fotos con Karina en Nación mientras despotrican contra Catalán en la provincia. Esa contradicción deja en evidencia que no los mueve el cambio, sino el cargo.

Cuando no hay promesa de lugar en la lista, aparecen los portazos, los discursos altisonantes y los proyectos personales “salvadores”. El viejo manual de la política tucumana, reciclado una vez más.

Una historia que ya conocemos

No debería sorprender que algunos estén siendo tentados para dividir a la oposición de cara a las próximas elecciones. Ya lo hicieron antes. Varias veces. En Tucumán somos pocos, nos conocemos mucho y tenemos buena memoria.

El tiempo, como siempre, pondrá blanco sobre negro. Y dejará claro quiénes pelean por un proyecto de provincia y quiénes, una vez más, solo estaban preocupados por el cargo.

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