El desborde del río se llevó el asfalto. El tránsito permanece totalmente cortado. El daño vial es total
Por donde corría la Ruta Provincial 321, hoy sólo quedan fragmentos dispersos de pavimento y un cauce que todavía baja con violencia. La crecida del Río Lules, registrada entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, arrasó con casi 200 metros de la calzada en uno de los sectores más comprometidos de la quebrada.
El río alcanzó un nivel inédito producto de la acumulación de lluvias en zonas de montaña y un segundo golpe de agua registrado durante la madrugada, que terminó por socavar la base del camino. El resultado fue el desprendimiento total del asfalto, que fue arrancado y arrastrado por la corriente.
Aunque este martes el caudal parecía haber disminuido cerca de un 50%, personal de Defensa Civil advirtió que el río volvió a mostrar signos de crecimiento durante la mañana. Desde las primeras horas del día, equipos municipales y provinciales permanecen apostados en la zona, con un operativo que impide el acceso al tramo destruido por razones de seguridad.
A pocos metros del área afectada hay viviendas, pero según informaron las autoridades locales, no se registraron casas inundadas ni personas evacuadas. En ese sentido, la comunidad de Lules mantiene la calma, aunque la pérdida de la traza vial representa un daño estructural de enorme magnitud.
