Alejandra “La Locomotora” Oliveras, seis veces campeona mundial de boxeo y una de las grandes referentes del deporte argentino, falleció este lunes 28 de julio a los 47 años en el Hospital José María Cullen de Santa Fe, tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) que derivó en un cuadro irreversible.
La excampeona había sido internada el 14 de julio luego de sufrir un ACV isquémico, con consecuencias graves como hemiplejia izquierda y síndrome confusional. Aunque fue sometida a una operación de urgencia —una craneotomía para descomprimir el cerebro— su estado se complicó en los días siguientes por un tromboembolismo pulmonar masivo que terminó por provocarle la muerte. En las últimas horas se habían registrado leves signos de mejoría, como respuesta motora a estímulos y apertura ocular, que generaron esperanzas en su entorno. Sin embargo, su salud empeoró repentinamente y no pudo superar el cuadro crítico.
Nacida el 20 de marzo de 1978 en El Carmen, Jujuy, Oliveras atravesó una infancia de pobreza y violencia. Fue madre a los 14 años, sufrió abusos y maltratos, y encontró en el boxeo una vía de escape y superación. En 2005 debutó profesionalmente y construyó una carrera legendaria, consagrándose campeona mundial en seis ocasiones y en diferentes categorías. Su récord fue de 38 combates, con 33 victorias (16 por nocaut), 3 derrotas y 2 empates. En 2006 hizo historia al vencer a Jackie Nava en Tijuana, en una de las grandes gestas del boxeo femenino argentino.
Fuera del ring, Oliveras fue una incansable luchadora social. Fundó el “Team Locomotora” en Santa Fe, donde daba clases gratuitas a niños y jóvenes, organizaba colectas solidarias y brindaba charlas motivacionales. Estudió psicología y usó su historia como ejemplo de resiliencia. También incursionó en la política: fue precandidata a diputada nacional en 2021 y, más recientemente, trabajaba en el área de Seguridad en Eventos Deportivos del Ministerio de Seguridad de la Nación.
La noticia de su muerte generó una fuerte conmoción en el mundo del deporte y en las redes sociales, donde referentes del boxeo, el deporte y la política la despidieron con emotivos mensajes. Su figura queda grabada como símbolo de lucha, empoderamiento femenino y superación personal.
Alejandra Oliveras no solo se consagró campeona arriba del ring: también lo hizo en la vida. Su legado perdurará en cada mujer que decide pelear por sus sueños.